El incesto que sacude a la élite de la “izquierda caviar”

El politólogo Olivier Duhamel ha sido acusado de abusar de su hijastro a finales de los 80

Olivier Duhamel
Olivier DuhamelefeLa Razón

Las historias de incesto suelen ser silenciosas y la omertá reina en sus oscuros recovecos. La que estos días escandaliza en Francia va todavía más allá y afecta directamente a la cúspide de la izquierda caviar. Por un lado una cadena de mutismos que durante décadas ha afectado a una de las familias de la cumbre de la intelectualidad parisina y por otro, la connivencia de un microcosmos, el del elegante barrio parisino Saint-Germain-des-Près, símbolo de los cafés literarios y de lo chic, con la cara más sórdida de algunos de sus intelectuales, cuyos casos de pederastia han ido conociendo la luz años más tarde, pero que ya por entonces no eran ningún secreto en ciertos ambientes.

El protagonista es el politólogo Olivier Duhamel, uno de los analistas y académicos más famosos de Francia, de reconocido prestigio y habitual de todas las tertulias de radio y televisión que ha tenido que dimitir como presidente la Fundación Nacional de Ciencias Políticas tras ser acusado de incesto sobre su hijastro. Duhamel “se invitaba” a la habitación de su hijastro, varias noches por semana, “imponiéndole juegos sexuales”. Así lo relata la hermana de la víctima de Duhamel, la jurista Camille Kouchner, que acaba de publicar un libro en el que acusa a su padrastro de haber agredido y violado a su hermano gemelo a partir de los 14 años, a finales de la década de los 80, en una serie de episodios que se prolongaron durante varios años. “Yo tenía 14 años, lo sabía y no dije nada” escribe Kouchner en las páginas de “La familia grande”, texto en el que cita episodios de incesto durante una decena de páginas y en el que nunca nombra a Duhamel explícitamente sino como su “padrastro” y en el que modifica el nombre de su hermano llamándolo Víctor.

La Fiscalía de París abrió el pasado martes una investigación por “violaciones y agresiones sexuales” sin que todavía se tenga claro si han prescrito todos los delitos que persiguen a Duhamel. Precisamente, evocando el poder de la justicia, Camille Koucher se dirige a su padrastro con firmeza en el libro en estos términos: «Artículo 222-24 del Código penal: la violación es castigada con veinte años de reclusión criminal [ .. ] Artículo 222-31-1 del Código penal: las agresiones sexuales son calificadas de incesto cuando han sido cometidas contra una víctima sobre la que el agresor tenía autoridad legal o de hecho. Pero tú eres profesor de derecho. Eres abogado. Sabes bien que podrás librarte, por prescripción. Todo va bien para ti».

Los gemelos Camille y Antonie, tienen 45 años en la actualidad y son hijos de Bernard Kouchner, cofundador de Médicos Sin Fronteras y ministro de Exteriores francés, pero se criaron con Duhamel, segundo marido de su madre, Evelyne Pisier, autora y profesora de pensamiento político fallecida en 2017 y que llegó a tener un idilio con Fidel Castro antes de conocer al padre de sus hijos. Según el relato de Camille Kouchner, su hermano comenzó por negarse a contar la historia del incesto de su padrastro. Pero terminó contándola personalmente a su madre, Evelyne Pisier, quien prefirió callar e imponer el silencio a los hijos de su primer marido «para evitar un escándalo». Y es ahí donde empiezan los pasajes más sórdidos. Una madre que tapa un escándalo de incesto que afecta a su propio hijo para mantener un estatus en el microcosmos de la izquierda exquisita de Saint-Germain-des-Près. Kouchner relata en su libro que “muchos lo sabían y la mayoría hizo como si no pasara nada”.

En cuanto a Bernard Kouchner, que guardó silencio a petición de sus hijos, aunque al conocer los hechos en 2008, quiso “romperle la cara” al marido de su exmujer. “Afortunadamente, este terrible secreto que pesaba sobre nosotros desde hacía demasiado tiempo salió a la luz”, ha dicho en un comunicado.

“La izquierda de la rive gauche, la familia grande”, resume Camille Kouchner en referencia al apodo en español con que su padrastro se refería a su poderoso círculo de amigos y que da título al libro. En la época en la que supuestamente Duhamel abusó de su hijastro, a finales de los años ochenta, por la casa de la pareja desfilaban filósofos, sociólogos, juristas, magistrados, abogados e incluso antiguos o futuros jefes de Gobierno como los socialistas Rocard, Cresson, Bérégovoy y Jospin.

Eran los años en los que el intelectual o el artista estaban por encima del bien y del mal y donde el talento justificaba al delito creando una especie de connivencia en ese caldo de cultivo perfecto para pederastas incrustado en la intelectualidad parisina del que según pasan los años, vamos conociendo nuevos casos. El año pasado, sin ir más lejos, la autora Vanessa Springora también marcó con su relato el inicio del nuevo año contando en su libro “El Consentimiento” la relación que mantuvo con el escritor Gabriel Matzneff cuando ella tenía 13 años y él 50. Springora cuestionaba por qué se tolera este tipo de actos cuando se cometen por alguien que pertenece a la élite francesa.

Salvando las diferencias entre el caso Duhamel y Matzneff, lo que parece claro como denominador común entre estos y otros muchos, es que hubo una época no tan lejana en la que la élite parisina tuvo una actitud permisiva y vergonzante con la cara más sórdida de varios de sus intelectuales. Ese poderoso entorno cómplice es lo que denuncian Kouchner o Springora. No son las primeras, tampoco serán las últimas.