Polonia desafía la autoridad del Tribunal de Justicia de la UE

El Constitucional polaco se dispone a ignorar el principio de que el derecho europeo tiene primacía sobre el nacional para incumplir una sentencia. Varsovia se resiste a acatar una decisión del TJUE contra el régimen disciplinario de los jueces

El líder del partido ultraconservador polaco Ley y Justicia (PiS), Jaroslaw Kaczynski
El líder del partido ultraconservador polaco Ley y Justicia (PiS), Jaroslaw KaczynskiPAWEL SUPERNAKEFE

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) y el Gobierno de Polonia se enfrentaron este jueves por el régimen disciplinario de los jueces polacos. «La Cámara Disciplinaria no da plenas garantías de su independencia y autonomía y, en particular, no está protegida de la influencia directa o indirecta de las autoridades legislativas y ejecutivas polacas», sostuvo el TJUE. Al no garantizar la independencia de la Cámara Disciplinaria, Polonia ha incumplido sus obligaciones, según la sentencia.

Las voces que reprenden desde la UE se concentran en el Tribunal Disciplinario, que en Polonia responde directamente ante el Ejecutivo. Este organismo introduce nuevos tipos de sanciones contra los jueces, contemplando la expulsión de la profesión. Las reformas privan a los órganos judiciales de autonomía y relevancia dentro del sistema. Desde noviembre de 2019, los jueces no pueden emitir recomendaciones sobre candidatos, cargos judiciales o cambios en el sistema administrativo interno. También obliga a los jueces a revelar su afiliación a organizaciones judiciales para determinar si estas tienen alguna posición crítica contra el Gobierno.

Lo que empezó siendo una reforma que el partido del Gobierno Ley y Justicia (PiS) enmascaró como una limpieza del sistema judicial de la época comunista se ha transformado en un una purga que destierra a los jueces críticos con el Ejecutivo.

Este miércoles el Tribunal de Justicia europeo ya se había pronunciado y exigido la suspensión cautelar de las reformas judiciales que el PiS está llevando a cabo en el país desde su vuelta al poder en 2015. El mismo día, el Tribunal Constitucional de Polonia, se pronunció sobre un caso anterior, dictaminando que ese tipo de medidas son incompatibles con la Constitución polaca.

El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, pidió al Tribunal Constitucional (TK) que revise la constitucionalidad de cuatro disposiciones del Tratado de la Unión Europea. El TK debía finalizar la audiencia ayer, pero la reunión fue aplazada hasta el 3 de agosto. Se prevé que el TK se pronuncie a favor del predominio de la Constitución polaca sobre las leyes europeas. Algo que rompería, por primera vez en Europa, con el principio de obediencia a las leyes europeas.

Es la tercera vez que el TJUE se pronuncia en relación al Estado de derecho en Polonia. En junio de 2019, el tribunal dictaminó que los cambios en la edad de jubilación de los jueces, que en la práctica obligaba a la jubilación a más de un tercio del total, era contrario al derecho europeo. Seguido, esta primavera, del fallo contra la «Ley Mordaza», que permite despedir a jueces que cuestionen la legitimidad de las reformas y los nombramientos.

En medio del enfrentamiento con la UE, Jaroslaw Kaczynski debe mantener un delicado equilibrio dentro de la coalición, donde los miembros críticos a Bruselas presionan para mantener lo que ellos llaman «la independencia polaca». Según los expertos, el Gobierno busca crear incertidumbre y caos enfrentando la sentencia europea y la nacional.

La oposición liberal habla de las posibles consecuencias, incluso un posible «Polexit» (una salida de Polonia de la UE). Hasta ayer, tras la publicación de la sentencia del Tribunal de Justicia de Luxemburgo, el Tribunal Disciplinario polaco seguía funcionando con normalidad. Lejos de aplicar el artículo 7 del Tratado de Lisboa, que requiere unanimidad y con Hungría en el bando de Varsovia, a la Unión Europea solo le queda amagar con sanciones pecuniarias a la indócil Polonia.