Internacional

La OTAN redobla el auxilio militar y financiero a Ucrania ante el invierno más duro

En la primera reunión aliada desde el impacto de dos misiles en Polonia, los socios renuevan el compromiso de la organización militar con la adhesión de Kyiv como ya hicieron en 2008

Los ministros de Exteriores de la Alianza celebran este martes y miércoles su primera reunión desde que un misil impactara en Polonia y causara la muerte de dos civiles. Durante unas horas, el mundo se mantuvo en vilo ante la posibilidad de que un ataque deliberado a un país miembro de la OTAN acabara desencadenando un conflicto directo entre los aliados y Rusia y un escenario de Tercera Guerra Mundial. Si la semana pasada la máxima fue la contención y la sangre fría, días después este espíritu se mantiene.

Este incidente no hará que los aliados rebajen su auxilio al país invadido por las tropas de Vladimir Putin en un momento en el que nadie duda de que el Kremlin vaya a utilizar el invierno como arma y aproveche para incrementar sus ataques a infraestructuras críticas como modo de compensar sus derrotas en el campo de batalla. Por eso, la OTAN se prepara para más envíos tanto de material letal como de no letal. “El mensaje de Bucarest es que la OTAN seguirá apoyando a Ucrania todo el tiempo que sea necesario. No daremos marcha atrás”, ha asegurado este martes el secretario general, Jens Stoltenberg. Unidad, unidad y unidad. No debe haber dudas. Esta ayuda se concretara en más defensas antiaéreas, armas y materiales para reparar los sistemas de suministro de gas, electricidad y agua. El Departamento de Estado de Estados Unidos ha aprovechado esta cita para anunciar un nuevo paquete de 53 millones de dólares en aras de que Ucrania pueda mantener el suministro de electricidad y paliar el sufrimiento de su población. Según el comunicado, esta ayuda consistirá en transformadores y otros equipos que puedan utilizarse o bien para producir electricidad o reparar las infraestructuras que han sido dañadas por los inmisericordes misiles rusos.

“Sí, esperamos más ataques. No demos decir exactamente cuántos, pero Putin y Rusia han demostrado que su voluntad de infligir sufrimiento a un nivel de brutalidad que no habíamos visto en Europa desde la Segunda Guerra Mundial”, ha advertido también el secretario general de la Alianza a la vez que pedía que ningún país, tal y como está haciendo Irán, auxilie a Rusia en esta guerra. Moscú no sólo ha buscado siempre dividir a los aliados sino que todo indica que también quiere debilitar el apoyo de la propia población ucraniana que está resistiendo toda clase de males con entereza. El político noruego también ha advertido de que los aliados europeos deben estar preparados para nuevas oleadas de refugiados.

Crisis de refugiados

“Hemos visto a millones de personas forzadas a huir de Ucrania. Algunas de ellas han cruzado la frontera hacía Rumanía, cerca de 3 millones. Y eso demuestra lo oportuno e importante de reunirnos aquí en Rumanía, en la frontera con Ucrania. Y por supuesto tenemos que estar preparados para más refugiados que se desplacen al resto de Europa. Esto es una guerra. Una guerra brutal. Y hay un ataque deliberado a servicios críticos, calefacción, luz, agua y gas. Por supuesto, el propósito es infligir todo el sufrimiento posible a los civiles ucranianos para intentar romper su compromiso, su unidad y su resistencia contra la invasión rusa”.

Como si de una invitación a la reflexión se tratara, esta cita de dos día se está celebrando en Bucarest (Rumanía) dónde en 2008 los Aliados abrieron por primera vez la puerta a que Ucrania formara parte de la Alianza. Fue una decisión polémica fruto de tensiones entre EE UU y los socios europeos. Mientras Washington presionaba para este sentido, la UE no lo veía claro ante el temor a la reacción de Moscú. En la práctica, la declaración política nunca fue acompañada de pasos concretos para el proceso de adhesión, a pesar de que poco antes de la guerra y también durante la contienda, Ucrania haya seguido pidiendo de manera insistente quedar bajo el manto protector de la Alianza y su cláusula de Defensa colectiva. Más de una década después, las largas son la nota dominante.

“Hemos demostrado que hemos estado a la altura de la decisión en Bucarest sobre la puerta abierta de la OTAN no sólo en palabras sino también en hechos, ya que más miembros han entrado en la Alianza. Sobre la membresía de Ucrania, dijimos que se convertirá en miembro, espero que los aliados reiteren su posición. A pesar de esto, la preocupación principal es ayudar a Ucrania. Estamos en medio de una guerra y, en consecuencia, no debería haber nada que mine la unidad de los aliados para proveer de ayuda militar, humanitaria y financiera a Ucrania porque debemos evitar que el presidente Putin gane y necesitamos asegurar de que Ucrania permanezca como una nación soberana e independiente”, ha asegurado el político noruego que, quizás sin querer, ha desvelado hasta qué punto la entrada en Ucrania ha sido siempre un punto polémico.

Se espera que la sesión de este miércoles se centre en afrontar la amenaza China y la dependencia de los aliados de ciertas materias primas críticas, ante el temor de que vuelvan a repetirse los errores cometidos con Rusia respecto a la energía. EE UU nunca ha dudado de que el verdadero rival en la guerra fría del siglo XXI es Pekín y no Moscú. Además, también se abordará como apoyar a Georgia, Moldavia y Bosnia-Herzegovina a mejorar sus capacidades de defensa frente a la amenaza rusa, aunque esto no implique el envío de armamento.