Relaciones EE UU-China

Xi traslada a Kissinger que los lazos entre China y EE UU se encuentran en una encrucijada, aunque la estabilidad es posible

El líder chino recibe por sorpresa en Pekín al centenario estratega diplomático que reabrió las relaciones sino-estadounidenses

In this photo released by Xinhua News Agency, former Secretary of State Henry Kissinger, left, meets with the top diplomat of China's Communist Party, Wang Yi, in Beijing, Wednesday, July 19, 2023. Amid a steep downturn in relations with the United States, China has looked to a meeting with former U.S. national security adviser and Secretary of State Henry Kissinger to revive positive momentum. (Zhai Jianlan/Xinhua via AP)
Henry Kissinger con Wang Yi, en PekínASSOCIATED PRESSAgencia AP

El líder chino, Xi Jinping, saludó con nostalgia al ex alto diplomático estadounidense, Henry Kissinger, y lo calificó de «viejo amigo» durante un encuentro que ambos mantuvieron el jueves en la Casa de Huéspedes Diaoyutai de Pekín. El jefe de Estado chino aseguró que, por el momento, su relación con Washington se encuentra en una encrucijada y que es necesario que las dos partes «adopten nuevas estrategias» que conduzcan a unos lazos estables y al «éxito y la prosperidad común».

Durante su inesperada visita a China, Kissinger ha abogado por un acercamiento entre las dos mayores economías del mundo, enfrentadas en asuntos tan diversos como cuestiones comerciales o de seguridad nacional. El centenario estratega diplomático es venerado en este país por haber sido el artífice de la apertura de relaciones entre el Partido Comunista y Washington bajo la presidencia de Richard Nixon durante la Guerra Fría, a principios de la década de 1970.

Tras recordar que Kissinger acaba de cumplir un siglo y que ha visitado China más de 100 veces, Xi calificó su llegada de «especialmente significativa». «El pueblo chino valora la amistad, y nunca olvidaremos a nuestro viejo camarada y su histórica contribución a la promoción del desarrollo de las relaciones entre las dos naciones y a la mejora de la amistad entre sus pueblos», declaró un nostálgico Xi.

La visita del mayor artífice la política estadounidense durante más de medio siglo coincidió con el viaje a Pekín del enviado de la Administración Biden para asuntos climáticos, John Kerry, que finalizó el miércoles. Sin embargo, Kerry no se reunió con el dirigente chino, como tampoco lo hizo la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, que acudió a la capital china la semana anterior. Esta oleada de iniciativas diplomáticas pretende restablecer un diálogo suspendido por Pekín, y unos vínculos en mínimos históricos. Por ello, el momento elegido para celebrar este encuentro suscitó dudas sobre si Kissinger estaba actuando como intermediario para la reapertura de conversaciones, especialmente en materia de defensa, interrumpidas entre los dos países.

«China y Estados Unidos se encuentran de nuevo en una encrucijada sobre hacia dónde ir, y ambas partes necesitan tomar nuevas decisiones», indicó Xi, según un comunicado publicado por el Ministerio de Asuntos Exteriores chino. «De cara al futuro, el éxito y la prosperidad de China y Estados Unidos pueden alcanzarse conjuntamente», recalcó el líder.

Kissinger, en respuesta, dio las gracias a Xi por acogerle en el mismo edificio donde se reunió con el entonces primer ministro, Zhou Enlai, en 1971. «Las relaciones entre nuestros dos países serán fundamentales para la paz en el mundo y el progreso de nuestras sociedades», afirmó el exdiplomático. «En las presentes circunstancias, es imperativo mantener los principios establecidos por el Comunicado de Shanghái, apreciar la suma importancia que China concede al principio de una sola China y hacer avanzar la relación en una dirección positiva», añadió.

En alusión al papel del influyente Kissinger en el lanzamiento de las relaciones sino-estadounidenses, el alto diplomático Wang Yi afirmó que este desempeñó un «papel indispensable en el aumento del entendimiento mutuo». En palabras de Wang, «la política de EE UU hacia China requiere sabiduría diplomática como la de Kissinger y coraje político como el de Nixon», según el Departamento de Estado.

A pesar de todo, el controvertido diplomático estadounidense es recordado por algunos como uno de los máximos exponentes del doble rasero de la política internacional durante la llamada fase de contención de la Guerra Fría. Como asesor de seguridad nacional de Estados Unidos por aquel entonces, viajó a Pekín en julio de 1971 en misión secreta para establecer relaciones con la China comunista. Dicho periplo sirvió de marco para una visita histórica del presidente Richard Nixon, que pretendía tanto sacudir la Guerra Fría cómo conseguir ayuda para poner fin a la contienda de Estados Unidos en Vietnam.

En la reunión del jueves, ambas partes abordaron también la guerra de Ucrania, en la que China se ha alineado mayoritariamente con Rusia, así como la inteligencia artificial, la geopolítica mundial y otras cuestiones económicas. Wang explicó a su invitado que era «imposible» cambiar, bloquear o contener a China, algo que, según sus dirigentes, Washington intenta hacer en sus disputas sobre comercio, tecnología, Taiwán y derechos humanos.

Asimismo, el estadista se entrevistó el martes con el ministro de Defensa, Li Shangfu, a quien se le prohíbe visitar Estados Unidos debido al comercio de armas que supervisa con Rusia.

El Ministerio de Defensa chino citó a Li elogiando el papel de Kissinger en la apertura de las relaciones chino-estadounidenses, pero aseguró que las relaciones bilaterales habían llegado a un punto bajo porque «algunos estadounidenses no están dispuestos a llegar a un acuerdo con China». Sin embargo, las autoridades estadounidenses afirman que no tienen tales intenciones y que solo desean un diálogo honesto y una competencia leal.

Chinainterrumpió el pasado agosto sus relaciones con la Administración Biden, incluso en cuestiones climáticas, para mostrar su malestar por el viaje de Nancy Pelosi a Taiwán. Para Pekín, la isla es un territorio propio, que pondrá bajo su control por la fuerza si es necesario, lo que amenaza con arrastrar a Washington a un conflicto de gran envergadura en una zona crucial para la economía global.

Los vínculos se han ido restableciendo poco a poco, pero Pekín mantiene su negativa a iniciar un diálogo entre el Ejército Popular de Liberación y el Departamento de Defensa estadounidense. Según Washington, desde 2021 el país asiático se ha negado o no ha respondido a más de una docena de peticiones del Departamento de Defensa para entablar un diálogo al más alto nivel.

Algunos medios destacan la inusual ausencia del ministro de Asuntos Exteriores chino, Qin Gang, quien lleva más de tres semanas fuera de la escena pública. A pesar de las especulaciones sobre rivalidades políticas y escándalos personales, el Ministerio no ha facilitado información sobre su situación, en consonancia con el enfoque habitual del partido en asuntos de personal en un sistema político sumamente opaco en el que los medios de comunicación y la libertad de expresión están severamente restringidos.