Ampliación

El Parlamento turco ratifica la adhesión de Suecia a la OTAN

La Hungría de Orban es el último obstáculo para que Estocolmo complete su adhesión a la organización militar

El Parlamento turco ha ratificado finalmente esta noche el ingreso de Suecia en la OTAN. Por 287 votos a favor y 35 en contra, Turquía pone fin a más de un año de retrasos que han tensado gravemente las relaciones entre Ankara y sus aliados de la Alianza Atlántica.

Ahora sólo falta que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, firme para completar la ratificación turca de la membresía del país nórdico a la organización militar. Un trámite para el que no hay fijado un momento preciso, lo que da margen a líder turco para seguir presionando.

Desde Estocolmo, el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, celebró la votación en un mensaje de X (antiguo Twitter) en el que expresó que era "positivo" que el Parlamento turco hubiera dado este paso.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Suecia, Tobias Billström, expresó su confianza ante los periodistas de que Erdogan ahora pueda firmar el documento "bastante rápido". Billström reconoció que el proceso de ratificación ha sido "un largo viaje" que "por supuesto no terminará" hasta que Erdogan haya firmado los documentos y los haya enviado a Washington, donde se encuentra el texto fundacional de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. De ahí que, a la vista de los constantes retrasos de los últimos meses, el Gobierno sueco prefiera ser prudente y no tirar las campanas al vuelo demasiado pronto.

Durante un intenso debate de casi cuatro horas, se sucedieron las intervenciones de diputados que culpaban a Suecia de la quema del Corán o de permitir a terroristas kurdos pasearse impunemente por las calles de Estocolmo. Más conciliador fue el presidente del Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento, Fuat Oktay, del partido AKP de Erdogan, que subrayó el apoyo sueco al ingreso de Turquía en la OTAN y su creciente cooperación antiterrorista.

La resistencia de Ankara al ingreso de Suecia en la Alianza Atlántica reflejó su postura equidistante en la guerra de Ucrania. Turquía se ha beneficiado de mantener –e incluso ampliar– el comercio con Rusia y, al mismo tiempo, suministrar a Ucrania drones y otras armas esenciales.

Erdogan también ha sido uno de los pocos líderes occidentales que ha mantenido reuniones y conversaciones telefónicas periódicas con el presidente ruso, Vladimir Putin. Los medios turcos informaron que Putin podría realizar su primera visita a Turquía en tiempos de guerra el próximo mes.

Las objeciones de Erdogan a la candidatura de Suecia se centraron inicialmente en la percepción de que Estocolmo aceptaba a los grupos kurdos que Ankara considera "terroristas". Suecia ha respondido endureciendo su legislación antiterrorista y adoptando otras medidas de seguridad exigidas por Erdogan.

El Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento turco aprobó la candidatura sueca el mes pasado. Pero desde entonces Erdogan ha exigido que Washington cumpla su promesa de entregar un lote de aviones de combate F-16 para la envejecida fuerza aérea de Turquía. El mes pasado discutió sus demandas por teléfono con el presidente estadounidense Joe Biden.

Los funcionarios estadounidenses argumentaron que la solicitud de Turquía podría obtener la aprobación requerida del Congreso si se concreta la adhesión de Suecia a la OTAN, posición reafirmada por el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, durante una visita a Estambul este mes.

"No hemos analizado las palabras sobre cuán preparados estamos para que Suecia se una formalmente a la alianza", dijo el portavoz adjunto del Departamento de Estado, Vedant Patel, después de que surgiera la noticia de que Turquía estaba finalmente lista para ratificar la candidatura sueca. "Hace tiempo que sentimos que (Suecia) ha cumplido su compromiso y esperamos que este proceso avance".

Algunos analistas además vincularon los continuos retrasos de Turquía con el enfado de Erdogan hacia Washington por su apoyo a cómo Israel está llevando a cabo su guerra contra los militantes de Hamas en la Franja de Gaza.

Erdogan se ha convertido en uno de los críticos más duros del mundo musulmán de la escala de muerte y destrucción desatada por Israel en respuesta al ataque sin precedentes de los militantes del 7 de octubre contra Israel.

La ratificación de Turquía deja a Hungría como el último reducto en el proceso de adhesión que Suecia y su vecina Finlandia iniciaron en la primera de 2022 en respuesta a la invasión rusa de Ucrania.

Precisamente, horas antes de la decisión del Parlamento turco, el primer ministro húngaro, Viktor Orban, invitó a Kristersson a viajar a Budapest para dialogar sobre la entrada de Suecia en la OTAN. Una invitación recibida con frialdad por el jefe de la diplomacia sueca. Billström declaró que no veía "ninguna razón" para negociar con Hungría sobre la candidatura de Estocolmo a la OTAN "en este momento".

Finlandia se convirtió en abril pasado en el miembro número 31 de la alianza de defensa liderada por Estados Unidos. Su membresía duplicó aproximadamente la longitud de la frontera de la OTAN con Rusia y fortaleció sustancialmente las defensas de tres pequeñas naciones bálticas que se unieron al bloque luego del colapso de la Unión Soviética.

Suecia y Finlandia siguieron una política de no alineación militar durante la confrontación de la Guerra Fría entre Moscú y Washington. Pero la invasión rusa de su vecino occidental desató la batalla terrestre más grande y brutal en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, alterando los cálculos geopolíticos.