Este es un mensaje para los que no comen fruta por la noche

Y para quienes confían en otras restricciones populares.

En la imagen, una propuesta de comida saludable para cualquier hora del día.Brooke LarkUnsplash

El requisito sine qua non para seguir una dieta equilibrada desde hoy y para siempre pasa por tener presente que “comer es un placer”. Por tanto, toda dieta que no se adapte a las preferencias individuales del paciente estará fuera de lugar. Una dieta equilibrada además se tiene que fundamentar en unas normas básicas:

  • Tiene que aportar al organismo la cantidad de energía necesaria para su correcto funcionamiento.
  • Tiene que contener las vitaminas recomendadas.
  • Debe incluir cantidades adecuadas de minerales, electrolitos y agua.
  • Ha de aportar una cantidad suficiente de fibra además de los nutrientes necesarios en las proporciones adecuadas.
En la imagen, dos peras al sol.Olesia MistyUnsplash

¿Quiere esto decir que podemos libremente tomar fruta por la noche? Sí, si nos apetece y nos sienta bien, por dos razones.

  • Como señala la doctora Iris de Luna, endocrinóloga del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, la fruta aporta hidratos de carbono, fibra, vitaminas y minerales y una cantidad variable de agua al organismo.
  • Hay que personalizar. La dietista- nutricionista Elisa Blázquez asegura que en general recomienda tomar la fruta por la mañana entre las comidas o como merienda porque comer crudos por la noche puede resultar más indigesto pero asegura que “todo hay que individualizarlo”. “Dependiendo del plan de cada uno y la tolerancia individual recomendamos unas cosas u otras”, dice la experta.

Así, puesto que los hidratos de carbono son una fuente de energía, es mejor consumirlos cuando necesitemos esa energía, es decir, en aquellos momentos del día en que nos vayamos a mantener activos. Pero como todos los grupos de alimentos tienen que estar incluidos en la ingesta diaria, si no hemos comido fruta a lo largo del día y esta por la noche nos apetece y no nos sienta mal, podemos tomarla sin problema. Pero recuerda que cenes lo que cenes siempre es mejor esperar dos horas antes de irte a la cama.

A esto hay que sumar que quizá al optar por la fruta por la noche estemos descartando otras opciones menos saludables. En este sentido, la dietista- nutricionista Blanca García Órea de Clínicas Segura sostiene en su Instagram que mucha gente renuncia a la fruta por la noche pero escoge sin remordimientos una barrita proteica (por ejemplo). Precisamente son los ultraprocesados los que no tienen cabida. Ni por la noche ni en ningún otro momento del día.

En la imagen, un bodegón de naranjas.Monika GrabkowskaUnsplash

El dietista- nutricionista Juan Revenga afirma que “no hay que renunciar a ningún alimento en la cena, por ser la cena, siempre y cuando nuestro patrón de alimentación sea el adecuado”. Defiende que “el problema por tanto nunca es el cuándo si no el qué”. Siempre que nuestras elecciones sean sanas no tiene por qué importar tanto el momento del día en que las ingiramos. Victoria Lozada y Carlos Moratilla en el libro Por qué comes como comes explican en este sentido que “el uso de reglas rígidas no mejora nuestra salud. En cambio, nos coloca frente a actitudes de restricción”. “Al flexibilizar nuestras reglas, volvemos a reconciliarnos con nosotros mismos y con lo que nuestro cuerpo nos esta diciendo”, defienden.

Así, entre una fruta y unos nuggets de pollo que (bendita ironía) son una proteína sanísima, ¿con qué te quedas por la noche?