Lifestyle

Relaciones sin compromiso, ¿mito o realidad? Hablamos con una experta

¿Es posible tener una relación real en la época de Tinder?

¿Es posible tener una relación real en la época de Tinder?
¿Es posible tener una relación real en la época de Tinder?Pinterest

En plena época post pandémica y relaciones vía Tinder, parece que las relaciones pasajeras son cada vez más habituales. Eso no quita que por otro lado también encontremos infinidad de parejas que decidan unir su amor de forma más permanente mediante una boda, y los ejemplos de este último año son la mejor prueba de ello. Pero lo cierto es que tras hablar con muchos amigos y amigas solteros, el miedo al compromiso parece ser una constante a la hora de hablar de amor. Sí se trata de lago consentido por ambas partes, a priori, no tendría que ser un problema. Pero, ¿son realmente posibles este tipo de relaciones? ¿O se trata más bien de algo deseado por una de las partes y asumido por la otra?

Para arrojar un poco más de luz sobre este tema hemos querido preguntar a Elizabeth Clapés, psicóloga especializada en terapia de pareja y sexología y autora del libro “Querida yo: tenemos que hablar”, para saber qué hay de cierto y qué hay de mito sobre este tipo de relaciones.

Elizabeth nos explica que, normalmente, cuando hablamos de relaciones “sin compromiso” hacemos referencia a aquellas en las que dos personas deciden mantener relaciones sexuales sin más implicaciones, pero realmente esto siempre dependerá de los acuerdos a los que llegue la pareja, porque también pueden tener un vínculo afectivo, pero sin exclusividad sexual. Dependerá de lo que deseen acordar las dos personas, por eso cobra mucha importancia la responsabilidad afectiva, porque tener libertades que no se tienen en las relaciones convencionales no nos exime de tener en cuenta cómo nuestras acciones afectan al otro.

Según la experta este tipo de relaciones son posibles y por supuesto que pueden satisfacer a ambas partes, de hecho, tomarse y dar al otro la libertad de relacionarse con otras personas como cada uno desee, puede verse como una gran muestra de afecto y respeto a la pareja y a uno mismo. Sin embargo, para poder llegar a este punto es importante establecer bien desde un inicio cuáles son los límites de dicha relación.

Lo que si que es cierto es que muy frecuentemente vemos como algunas personas aceptan estas relaciones sin ser el tipo de vínculo que quieren y únicamente por no perder a la otra persona. Aquí suele mediar la sensación y el convencimiento de que es una situación temporal y de que finalmente se conseguirá “enamorar” al otro lo suficiente como para que acepte la exclusividad que se desea, pero esto puede salir muy caro para la salud mental de uno. Cabe la posibilidad de que esto se consiga, pero no es lo más habitual, ya que si el otro nos está manifestando que no quiere nada serio, es porque no quiere nada serio.

Sin embargo, bajo la creencia de que “quien avisa no es traidor”, a veces nos saltamos un poquito la responsabilidad afectiva y es que si sabemos perfectamente que la otra persona está aceptando unas condiciones con las que no se siente cómoda únicamente por estar a nuestro lado, también es responsable por nuestra parte el manifestarlo y no continuar adelante con la relación.

Para que este tipo de relación no acabe en tragedia, Elizabeth nos aconseja hablar y comunicar los límites de cada uno de los integrantes desde un principio y, quizá, apostar por creer al otro cuando nos dice que no quiere una relación estable y cerrada, en lugar de empeñarnos en que cambie de opinión. Si en un inicio se tienen dudas, esperar un tiempo es una opción viable, pero si con el paso de los meses vemos que la otra persona no tiene las mismas intenciones que nosotros, tenemos que saber cortar.