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Un flato

“Nos ha iluminado en esta casa el don de la oportunidad porque (no tan) vieja gloria del 'furbito' es el consejero”

  • Juanma Moreno y Juan Bravo / Foto: Manuel Olmedo
    Juanma Moreno y Juan Bravo / Foto: Manuel Olmedo

Tiempo de lectura 2 min.

12 de febrero de 2019. 20:45h

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Lucas Haurie.  13/2/2019

Una de las entidades galardonadas en nuestros inminentes Premios Imagen será el Jaén Paraíso Interior, club de fútbol sala que compite en la LNFS, reputada como la mejor del mundo, y acapara en el último bienio títulos y finales coperas. Nos ha iluminado en esta humilde casa, por una vez, el don de la oportunidad porque (no tan) vieja gloria del 'furbito' jiennense es el flamante consejero de Hacienda, Juan Bravo, mallorquín llegado a Andalucía para ser profesional de la cosa y que, en la capital del Santo Reino, se licenció en Derecho y ganó oposiciones a vampiro de la Agencia Tributaria. Ay Dios, demasiadas concomitancias con esa plaga de peste bubónica apellidada Montoro, que transitó en su gestión del disimulo socialdemócrata a la confiscación comunista, como para que no nos tentemos la cartera. Diputado cunero por Ceuta, Bravo ha dejado las Cortes para suplir a García Valera, dimitido por prescripción facultativa sin haber completado tres semanas en el cargo. Cualquier teoría conspiratoria es aplicable a esta defección tempranera, desde la recurrente historia del independiente al que los «camisas viejas» del partido hacen la cama (con el suplicio de Landa en el PP sevillano como precedente cercanísimo) hasta la caída del guindo del ingenuo que creyó ciertas promesas preelectorales como la bonificación del impuesto de sucesiones. Admitido el principio de la Navaja de Ockham, sin embargo, lo lógico es que al hombre le haya dado en efecto un jamacuco, arrechucho, chungo o tantarantán en la patata y es deseable que su cardiopatía sea transitoria, como anuncia el diagnóstico, además de leve. Qué menos que un flato, siquiera un momentito de ahogo, ante la contemplación de la montaña de facturas sin pagar que le habrían dejado al pobre mío los figuras de antes.

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