MENÚ
sábado 15 junio 2019
21:57
Actualizado

La pista de parkour que espanta a los vecinos

El ruido y los botellones que ha llevado esta instalación obliga a algunos vecinos a abandonar el barrio.

  • Los jóvenes que practican este ejercicio acuden a las instalaciones a todas las horas del día, incluso por las noches. Foto: Jesús G. Feria
    Los jóvenes que practican este ejercicio acuden a las instalaciones a todas las horas del día, incluso por las noches. Foto: Jesús G. Feria

Tiempo de lectura 4 min.

10 de enero de 2019. 00:04h

Comentada
Belén V. Conquero 10/1/2019

Enfrente de la casa de Víctor siempre ha existido un solar. Desde que fue a vivir a su piso del Ensanche de Vallecas, junto al metro La Gavia, existía ese espacio que esperaban que utilizaran para crear alguna zona infantil o algo relacionado con la gran cantidad de familias que viven en la zona. Pero no. En el mes de noviembre empezaron a transportar a la explanada decenas de bloques de hormigón. Lo que han creado allí es una pista de parkour –tipo de entrenamiento que utiliza diferentes obstáculos para ejercitar el físico–. Aún no ha sido inaugurada, pero cuando los jóvenes descubrieron que los bloques ya estaban colocados acuden cada día a practicar. Y, desde su llegada, Víctor y su esposa aseguran que «no dejamos de mirar otros pisos de alquiler para mudarnos. No lo soportamos».

Lo que no aguantan es que, de la mano de este deporte –y por la falta de vallado y de un horario de uso–, los jóvenes que acuden a la pista pongan música a cualquier hora del día –incluida la noche– y a «un volumen elevadísimo». Víctor también denuncia que «los fines de semana también se convierte en un botellódromo. Y si eso está pasando ahora que hace frío... tememos lo que pueda ocurrir cuando llegue el buen tiempo», denuncia este vecino.

Como explica, «la propuesta de crear este circuito se planteó en los presupuestos participativos de año pasado, pero no salió». Sin embargo, «un grupo de jóvenes acudieron a la asociación de vecinos con la propuesta y les convenció la idea. Lo trasladaron a la junta de distrito de Vallecas y se aprobó». De acuerdo con este vecino, la instalación de los bloques de hormigón, así como la creación de una pequeña pista de basket «ha supuesto un desembolso de unos 250.000 euros», pero, «a ninguno de los que vivimos aquí nos han consultado y, mientras a ellos se les ha puesto suelos acolchados, el parque de los niños sigue con arena».

La familia de Víctor no es la única que se ha planteado irse. «En cuanto me puse a buscar piso, vi que había algunos vacíos en mi bloque. Es de gente que se ha ido, lo malo es que no es fácil encontrar un alquiler parecido al que tenemos aquí», explica.

La única solución que, por el momento, ha encontrado este madrileño es «mantener las ventanas siempre cerradas y bajar la persiana para que nuestro bebé pueda dormir. Si no, es imposible». También ha tenido que llamar a la Policía en algunas ocasiones por el ruido que producen por la música, pero «la apagan un día y al día siguiente la vuelven a poner», sostiene.

Se ha puesto en contacto con la asociación de vecinos en varias ocasiones, pero no ha tenido éxito. «Me dicen que es una propuesta para que la gente joven del barrio practique deporte, pero no me dan solución a los problemas del ruido». También ha interpuesto una queja en el Ayuntamiento, pero tampoco han recibido ninguna respuesta. «Por lo menos
–pide– espero que, como pasó con la pista que crearon en Getafe, la vallen y restrinjan sus horarios de uso para que podamos convivir con ello».

Últimas noticias