Las siete claves para vivir y entender las Fallas de 2022 como si fueras valenciano

Si la borrasca Celia lo permite, Valencia celebra sus primeras fiestas desde 2019

La ciudad de València está ya preparada para comenzar su semana grande de las Fallas
La ciudad de València está ya preparada para comenzar su semana grande de las Fallas FOTO: Manuel Bruque EFE

Las Fallas de Valencia están reconocidas por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde 2016. Oficialmente empiezan el 15 de marzo y terminan el 19 con la Cremá, pero los fines de semana previos ya hay ambiente festivo por toda la ciudad de Valencia. Los monumentos deben estar completos el día 16 por la mañana.

Según la Unesco se celebra para “saludar la llegada de la primavera” y “propician la creatividad colectiva y la salvaguardia de las artes y artesanías tradicionales. También constituyen un motivo de orgullo para las comunidades y contribuyen a forjar su identidad cultural y su cohesión social”. Además, la Unesco reconoce que esta fiesta permitió que se preservara la lengua valenciana cuando se prohibió su uso.

1. La esencia: el fuego

Construir imponentes monumentos de cartón piedra y luego quemarlos. Esto suele ser lo que más difícil resulta de entender al que se acerca a las Fallas por primera vez. En el origen de las mismas está la respuesta. Una de las versiones más extendidas apunta a que desde mitad del siglo XIX los carpinteros comenzaron a sacar a la calle los trastos viejos para quemarlos la víspera de la festividad de San José, su patrón. A esta costumbre se le sumó, según se recoge en diferentes escritos de la época, una representación teatral con muñecos, que luego también ardían.

En 1901 el Ayuntamiento de Valencia dio el primer premio a una falla y evolucionaron hasta cómo se conocen hoy. Todos los barrios de Valencia tienen varias fallas y también se celebran en muchas otras localidades de la Comunitat Valenciana. Todas se queman la noche del 19, desde la más cara, que puede superar los 300.000 euros, hasta la más económica.

Las Fallas vivieron su edición más atípica en 2021. Se celebraron en septiembre después de que se hubiesen suspendido en 2020 por la covid. Este año, por segunda vez, se ha acordado adelantar el horario de la Cremá. Las fallas infantiles se quemarán desde las 20:00 horas y las grandes a las 22:00 horas. La del primer premio infantil, a las 20.30 y la del Ayuntamiento a las 21.00 horas. Las grandes comenzarán a quemarse a las 22.00, la del primer premio a las 23.00 y la del Ayuntamiento a las 23.30.

Las llamas devoran de madrugada y sin público el cuerpo central de la falla municipal de València de 2019
Las llamas devoran de madrugada y sin público el cuerpo central de la falla municipal de València de 2019 FOTO: Juan Carlos Cárdenas EFE

Este es el horario oficial, pero no se cumple a rajatabla, sobre todo, porque los bomberos deben estar presentes para controlar muchas Cremás, hay algunas peligrosas porque se realizan en calles estrechas o porque la falla es muy grande, y no pueden comenzar a quemarse hasta que lleguen.

2. Pólvora y más pólvora

Los valencianos se han criado entre pólvora. Aunque la normativa de seguridad es cada vez más exigente, lo cierto es que desde bien pequeños tiran petardos. Durante la semana fallera es imposible estar más de cinco minutos sin escuchar un petardo. En cualquier esquina podemos encontrarnos con alguien tirando “masclets”, “femellas” o “borrachos” (cuidado con estos últimos que van por el suelo y pueden quemarte el pantalón). Paciencia. El pitido que puede dejar en los oídos solo dura unos segundos.

Los petardos menos conocidos son los “tro de bac”. Son los que aún usan los falleros en las “despertás”. Forman parte de la declaración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de las Fallas porque se trata de un artículo pirotécnico exclusivo de la fiesta. Las comisiones salen a las ocho de la mañana a tirar estos petardos que se explotan cuando se lanzan contra el suelo. Aunque muchos aún no se han acostado, sirve para despertar a todos los vecinos porque en Fallas está prohibido dormir.

También se disparan los castillos de fuegos artificiales desde el antiguo cauce del río Turia. A la noche del día 18 se la conoce como la “Nit del foc”. Esta es la noche donde todo vale menos dormir. Si el cuerpo aguanta, la mayoría de los falleros no se acuestan hasta después de la “despertá”.

3. Mascletás

Desde el día 1 hasta el día 19 de marzo el centro de Valencia queda totalmente paralizado. A las 14 horas se dispara la mascletá en la plaza del Ayuntamiento, por lo que los alrededores de esta quedan cortados al tráfico. Hasta el transporte público queda desviado una hora antes del disparo y tarda más de media hora en recuperar la normalidad.

Sin duda, este es el momento más popular de todas las Fallas y el que congrega a más personas, por lo que, especialmente a partir del día 15 o los fines de semana, hay que ir con tiempo si se quiere entrar en la plaza.

Aunque en los últimos años se ha desatado una auténtica fiebre por verlo desde alguno de los balcones o áticos que dan a plaza, lo realmente auténtico es verla desde la calle. La mascletá tiene poco que ver- en alguna ocasión los pirotécnicos tiran petardos con algún color, por ejemplo, el sábado 5 los de la bandera de Ucrania- por lo que desde donde se siente la mascletá es desde el suelo.

Del 1 al 19 de marzo se dispara a las 14 horas una mascletá en la plaza del Ayuntamiento
Del 1 al 19 de marzo se dispara a las 14 horas una mascletá en la plaza del Ayuntamiento FOTO: AYUNTAMIENTO DE VALÈNCIA AYUNTAMIENTO DE VALÈNCIA

El uso de la mascarilla es obligatorio, aunque lo cierto es que la costumbre de esperar a que sean las dos de la tarde haciendo un aperitivo muy básico (cerveza, refresco y unas patatas fritas) ha demostrado que no se está cumpliendo esta norma de manera generalizada.

Las gafas de sol son algo imprescindible e incluso una manga corta si sale un “día de Fallas”, puesto que se pueden alcanzar los 20 grados. El que nunca ha visto un disparo en directo suele quedarse aturdido por el ruido. Entre los valencianos siempre se dice que nunca hay que tapar los oídos, sino abrir la boca para que el sonido salga.

El valenciano escucha atento el disparo porque después hay que comentarlo y valorarlo. Es muy exigente. No solo es cuestión de ruido. Debe tener ritmo, armonía y sobre todo, debe tener un ensordecedor “terratremol” (terremoto) final. Está permitido bailar y saltar mientras se disparan los 120 kilos de pólvora que puede contener cada mascletá.

Al acabar muchos corren hacia las vallas de la plaza para aplaudir al pirotécnico que subirá a saludar al balcón del Ayuntamiento. Este es el centro de todas las miradas. Desde él, las falleras mayores de Valencia pronuncian la frase que da comienzo al disparo: “Senyor pirotècnic, pot començar la mascletá”. También es el lugar al que acuden personalidades (políticos fundamentalmente) a verla. Desde hace unos años se sortean entradas para que cualquier ciudadano pueda subir a verla, por lo que el balcón suele estar abarrotado.

Una vez acaba es momento de comer algo. Los bares y restaurantes del centro suelen estar a tope, por lo que hay que reservar con tiempo para encontrar sitio.

4. Las fallas

Según Junta Central Fallera (JCF), que es el organismo que regula las Fallas, hay 392 comisiones en la ciudad de Valencia. Todas plantan una falla y están divididas en categorías. Las de especial son las más espectaculares y las que se suelen visitar. La competición entre ellas por hacerse por el oro que otorga la JCF ha convertido a estos monumentos efímeros en auténticas obras de arte en las que, además de espectaculares figuras, siempre se recogen momentos de la actualidad política, económica y social. El objetivo, fundamentalmente es tratarlos desde la sátira y la crítica, porque todo esto arderá el día 19 con el fuego purificador.

Cada año dos “ninots” se salvan de las llamas tras la votación popular. Uno en la categoría de infantil y otro de la falla grande. Esta es la teoría, en la práctica, las falleras mayores de cada comisión se quedan con un “ninot” como recuerdo de su año.

En los últimos años la falla de Convento Jerusalén- Matemático Marzal ha ganado durante dos años consecutivos (sin contar el parón de la pandemia) los primeros premios tanto en la falla infantil como en la grande. De momento, en 2022 ya no hará doblete, puesto que el premio infantil se lo ha llevado, por primera vez, Gayano- Lluch.

La fallera mayor infantil, Nerea López Maestre, posa delante de la falla infantil de la comisión Gayano Lluch, que se ha alzado con el primer premio
La fallera mayor infantil, Nerea López Maestre, posa delante de la falla infantil de la comisión Gayano Lluch, que se ha alzado con el primer premio FOTO: Jorge Gil Europa Press

Entre los primeros puestos están la falla de El Pilar, Sueca- Literato Azorín, Mícer Mascó- Exposición, Cuba-Puerto Rico, Falla Monestir de Poblet-Aparicio Albiñana, Almirante Cadarso-Conde de Altea, Na Jordana o Reino de Valencia- Duque de Calabria.

En cualquier caso, en categorías inferiores (se les clasifica en función del presupuesto que invierten) con montajes muy interesantes. Incluso hay fallas experimentales que se convierten en una interesante expresión artística efímera.

Las fallas de la plaza del Ayuntamiento de Valencia no entran en concurso. Son las que se pagan con los presupuestos municipales y sí, suelen ser espectaculares.

5. Las falleras y falleros

Vestidas con lujosos y elaborados trajes y con peinados que no dejan a nadie indiferente, las mujeres son las protagonistas de estas fiestas. Los trajes están elaborados artesanalmente con seda y son otro de los motivos por los que la Unesco ha concedido a las Fallas la categoría de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Existen diferentes tipos de trajes de valencia según el modelo de la época que se reproduzca. Es muy importante, las falleras se visten de valencianas, nunca se “disfrazan”. Mejor evitar esta expresión si no se quieren herir sensibilidades.

En la última años los hombres han recuperado también su protagonismo vistiendo trajes tradicionales de torrentí o “saragüell”.

El momento más importante para los falleros es la ofrenda a la Virgen. Llevan sus flores, muchas veces tras horas de camino, a la patrona de los valencianos, la Geperudeta. Así se le conoce porque está inclinada mirando hacia abajo. Creyentes y no creyentes siguen este acto con gran devoción y en un ambiente de solemnidad.

Una fallera desfila durante la Ofrenda a la Virgen de 2021
Una fallera desfila durante la Ofrenda a la Virgen de 2021 FOTO: Ana Escobar EFE

Las comisiones preparan actos para toda la semana fallera y aunque este es el más importante de todos- es la JCF la que organiza- no es el único en el que se puede ver a los falleros desfilando por las calles acompañados de música.

Todos los días se hacen pasacalles por los barrios y también desfilan para ir a recoger el premio (si lo tienen) concedido por la JCF.

6. Los casales

Son los locales en los que se reúnen las comisiones falleras. Están por toda la ciudad. En la última década se ha extendido la costumbre de poner carpas en la calle para que los falleros tengan más espacio y no tener que cenar al raso.

Son uno de los elementos que más han hecho enfadar a los valencianos que no son falleros y que protestan por los cortes de calles y por los ruidos de los casales. Critican que han privatizado una fiesta que produce molestias al vecindario y muchos huyen de la ciudad.

Por las noches todas las fallas ponen música a gran volumen. Antes de que las carpas llenasen la ciudad, cualquier podía bajar a bailar a la calle, ahora tiene que entrar a la carpa y, en algunas fallas esto no está permitido.

En la práctica, cualquier valenciano que no sea fallero tiene varios amigos que sí lo son y por tanto, encontrarán dónde pasar la noche. También hay otras que contratan orquestas o hacen discomóvil en la calle. Obviamente los pubs y discotecas están abiertos.

Aunque los valencianos nunca comen paella de noche, en Fallas-o en otras fiestas patronales- sí lo hacen. Es el único momento del año. Es habitual que se organicen concursos de paellas en las calle y, aunque la humareda es considerable, es una costumbre que sorprenderá al visitante. Además, puede comprobar cuáles son los verdades ingredientes de la paella y cómo la hacen. Toda una oportunidad.

También es costumbre comer chocolate con churros o mejor, buñuelos de calabaza. Además de los lugares tradicionales, es fácil encontrar puestos ambulantes por las calles.

Para sentirse parte de la fiesta se puede comprar un pañuelo de cuadros blancos y azules, es el que acompaña al tradicional blusón, que simula las prendas de los valencianos de finales de siglo XIX.

7. ¿A pie o andando?

El centro está cortado al tráfico y por el resto de la ciudad no se puede circular con normalidad porque las fallas, las carpas o las zonas de fuego son más que los carriles que quedan libres. El transporte público funciona e incluso la red de Metrovalencia- lo más fiable en estas fechas- tiene horario especiales nocturnos. Lo normal es que estén muy llenos, así que lo mejor es pasar las Fallas haciendo kilómetros a pie.