Los consumidores podrán fraccionar sus facturas de la luz si les han llegado con retraso

Durante los últimos meses, los usuarios se han visto sorprendidos por recibos muy elevados al acumularse el importe del consumo de varios meses. Las comercializadoras deben proponer al cliente un aplazamiento de pagos, según establece la CNMC

Un cable, dinero y una factura de luz, a 3 de enero de 2022, en Madrid, (España)
Un cable, dinero y una factura de luz, a 3 de enero de 2022, en Madrid, (España) FOTO: Alberto Ortega Europa Press

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha aprobado un acuerdo en el que reconoce el derecho de los consumidores en tantas a fraccionar el pago de su factura eléctrica en tantas facturas mensuales como meses hayan estado sin recibir el recibo por retrasos o falta de facturación. Este derecho ya se venía aplicando cuando se producen errores en el equipo de medida (contador) o los de tipo administrativo, que esta reconocido en la normativa -el Real Decreto 1955/2000, de 1 de diciembre-.

El organismo recuerda que la comercializadora, ya que es quien factura los importes a partir de los datos de consumo del distribuidor, debe proponer al cliente la posibilidad de aplazar el pago. “Para ello, deberá poner todos los medios a su alcance y promover que éste solicite el fraccionamiento de la deuda en mensualidades si así lo desea”, apunta la CNMC. Por otra parte, una vez solucionado el problema que les impide facturar con normalidad, las comercializadoras deben evitar cobrar cantidad alguna sin avisar previamente a sus clientes y cerciorarse de que estos han recibido el aviso y han comprendido sus términos.

La norma viene a poner remedio a los retrasos en la facturación que experimentaron los usuarios españoles, sobre todo, desde el segundo semestre del año pasado, y que han derivado en facturas con una gran cuantía acumulada. Estos problemas de facturación se han producido porque determinadas distribuidoras de energía eléctrica “no han enviado a las comercializadoras las lecturas correspondientes al consumo de cada cliente”, explica la CNMC. Por lo que, “al no disponer de los datos de consumo, las comercializadoras afectadas tampoco han podido emitir las facturas finales a sus clientes con todos los importes”.

Durante estos meses, el regulador ha analizado numerosas consultas y reclamaciones de comunidades autónomas, comercializadoras, asociaciones de comercializadoras, consumidores, asociaciones de consumidores, asesores energéticos y del Defensor del Pueblo, relacionadas con clientes que llevaban varios meses sin recibir sus facturas eléctricas. En muchos casos, los consumidores mostraban una gran preocupación por el aumento de la deuda contraída con su compañía eléctrica y por la imposibilidad económica de hacer frente a los pagos una vez normalizada la situación.

Asimismo, la CNMC ha analizado el comportamiento de las distribuidoras involucradas en estos problemas para conocer el impacto en los derechos del consumidor frente a la comercializadora, y en los derechos de la comercializadora frente a la distribuidora. Todo ello, sin perjuicio de las posibles actuaciones que puedan abordarse en el ámbito sancionador, de acuerdo con las competencias del organismo.

Impacto económico también en la comercializadoras

Con respecto al impacto que los retrasos en la facturación por parte de los distribuidores tienen en las comercializadoras, en un contexto actual de precios altos, la CNMC indica que la situación estaría generando tensiones financieras, especialmente en el caso de las pequeñas comercializadoras.

En este sentido, las comercializadoras afrontan diariamente las compras de energía en el mercado mayorista para el consumo de sus clientes, pero no pueden facturarles porque no disponen de las lecturas de peajes y cargos que emite el distribuidor. Además, una vez regularizada la situación, el fraccionamiento del pago al cliente, les supone un nuevo retraso en sus cobros.