Modernidad

De Jorge VI a Carlos III: dos formas diferentes de guardar secretos

Abuelo y nieto comparten en sus biografías un amor prohibido y un cáncer, pero los tiempos han cambiado. Para bien

El príncipe Carlos con el rey Jorge VI de Inglaterra
El príncipe Carlos con el rey Jorge VI de InglaterraLa Razón

 El cáncer diagnosticado esta semana al rey Carlos III invita a repasar los antecedentes familiares en busca de otros cánceres que pudieran ser hereditarios y puedan haber provocado mayor susceptibilidad de padecerlo en otros miembros de la familia. En esta búsqueda topamos con la biografía del rey Jorge VI, madre de Isabel II y, por tanto, abuelo materno del monarca actual.

Al contrario que Carlos III, que ha anunciado que está tratándose el cáncer que sufre, su abuelo, que falleció un día como hoy, 6 de febrero, en 1952, ignoró la gravedad de su estado. Padecía un cáncer de pulmón que no superó, pero los médicos no consideraron útil informar de su situación irreversible, ni siquiera a sus seres más allegados. El rey, fumador empedernido, falleció pocos meses después del diagnóstico, impulsado al trono a su heredera, Isabel II. Solo cuatro meses antes se le había practicado una extirpación total del pulmón izquierdo. Aunque la operación, que se ocultó incluso a sus hijas, fue un éxito, enseguida observaron metástasis en el otro pulmón, por lo que poco pudieron hacer.

Isabel II y su marido el día de la coronación en 1953
Isabel II y su marido el día de la coronación en 1953larazonfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@6d1771e5

El rey recibió inyecciones de morfina para aliviar el dolor y, según trascendió, tuvo un comportamiento ejemplar como paciente. El equipo médico y el círculo más íntimo del monarca decidieron entonces innecesario advertirle a él y a sus seres queridos que se encontraba en una fase terminal. En su lugar, se le comunicó que estaba muy mal, pero que darían con el tratamiento oportuno.

Mientras, el monarca fue perdiendo peso, se quedó sin aliento y trató de poner buena cara, sobre todo ante su hija Isabel, a quien animó para que viajase con el príncipe Felipe a Kenia. Una semana después, el 6 de febrero a primera hora de la mañana, Jorge VI murió mientras dormía. Tenía 56 años.

Un amor imposible

Hubo otro secreto que permaneció callado hasta después de su muerte: Jorge VI amó en su juventud a una mujer casada. El detalle biográfico salió a la luz gracias a una carta escrita en junio de 1919 por Eduardo VIII, el hermano que renunció al trono por amor. En ella el tío de la reina Isabel relata las escaramuzas para distraer a Lord Loughborough, el marido de Lady Sheila Loughborough, para que Jorge VI pudiera quedarse a solas con ella.

"Después del té me las arreglé para atraer a Loughie (Lord Loughborough) con el pretexto de querer jugar unos cuantos hoyos de golf en el campo local y así darle a Sheilie la oportunidad de estar a solas con Bertie; dijeron que estaban cansados y los dejamos..", escribió Eduardo VIII.

Jorge tenía poco más de 20 años cuando conoció a Lady Loughborough en un baile en Stafford House, Londres, en 1918. La relación duró hasta que llegó a oídos de su padre, Jorge V, quien le ofreció el ducado de York a cambio de romper. Ella regresó a Australia en un intento de salvar su matrimonio. Poco después fue cuando el padre de Isabel II conoció a Elizabeth Bowes-Lyon, la Reina Madre, y se casaron en 1923. La relación prohibida aún duró un tiempo de forma epistolar.

Por su parte, el hermano Eduardo, el heredero, conoció a la estadounidense divorciada Wallis Simpson, cediendo el trono a Jorge VI. La carta en la que se desvela la infidelidad del Rey Jorge VI salió a la venta en febrero de 2022 por un precio de 3.000 euros.

Wallis Simpson y Eduardo VIII (AP Photo, File)
Wallis Simpson y Eduardo VIII (AP Photo, File)(AP Photo, File)Agencia AP

Igual en el amor que en la enfermedad, Carlos III marca la modernidad en "La Firma", una institución que siempre se tuvo por añeja. Eran otros tiempos e imperaban otras costumbres.