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Elsa Pataky se sincera para La Razón en su 45 cumpleaños: “No tengo dobleces”

Si Sara Montiel puso una pica en Hollywood, ella lo hizo en Australia. Asegura a este medio que «no me siento profeta en ninguna tierra. Cuando me marché a EEUU ya había trabajado mucho en España, pero renuncié a lo conseguido y empecé de cero»

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Hoy cumple 45 años. Parece mentira, pero es cierto. Elsa Pataky celebra todos esos veranos. Y lo suyo, está claro, no es que los 40 sean los nuevos 30; es que son los nuevos 20. La actriz madrileña parece más joven que el día que se marchó a hacer las Américas cuando no había plataformas planetarias que permitieran como ahora que un trabajo que has rodado en un mes en Tres Cantos, se vea «around the world» sin necesidad de dejarte previamente la túnica de pellejo en Los Ángeles. Ella tuvo que hacerlo. A ver, tuvo… quiso. Y en ese mundo analógico consiguió convertirse en la estrella internacional que es hoy aunque desde hace unos años, tal y como ella misma reconoce, ahora «de oficio» soy mamá».

Porque Sara Montiel ya puso la pica en Flandes, perdón, en Hollywood. En los 50 nada menos. Luego, llegaron Ana García Obregón con «El Equipo A», Assumpta Serna, con «Falcon Crest», Penélope Cruz, que hasta ganó un Oscar; Paz Vega rodando con Adam Sandler… Y hasta Marta Sánchez o Sonia Monroy pero… En ¿Australia? A Australia pasando por Hollywood, corrijo. Nadie. Nadie salvo ella. Porque tiene belleza, tiene talento y una energía que si el brazo de su marido da miedo, el suyo es puro acero.

Entrevistamos a Elsa Pataky desde las Antípodas donde ha posado con los últimos modelos de Gioseppo, la firma de la que es imagen y que todas las temporadas nos acerca a esta mujer en la, que dicen las rumorologías, Bigas Luna se basó para construir a La Juani. Corrigiendo con respeto al de Los huevos de oro, Elsa era, como se autoafirmaba Rocío Jurado frente a Concha Piquer, mucho más larga.

«No me siento profeta en ninguna tierra. Cuando me marché a Estados Unidos, ya había trabajado mucho en España. Pero renuncié a lo conseguido y empecé de cero en Los Ángeles donde me marché con mi perro Neo. Y cuando ya empecé a despuntar, lo dejé todo otra vez para dedicarme a la familia que he creado junto a Chris. Ahora, que los peques ya están creciditos, he empezado de nuevo en Australia. Yo diría que lo mío es más bien lo de «tierra quemada», responde Pataky a quien ya veíamos despuntar en la facultad –perdón por el egotrip, pero soy de su quinta y de su promoción– y de la que cuchicheábamos sin parar. «Elsa, la de Alsa».

«Al salir de clase» fue la serie que la dio a conocer. Un bombazo. Y ella era la mala. Ya saben lo que pasa con las malas, que molan más que las buenas. Como decía Neruda, «¿nosotros los de entonces seguimos siendo los mismos?». Elsa asegura que Neruda era un genio, o sea, que sí. Y que si echa la mirada atrás, puede ver que ha conseguido que «algunos» de sus sueños se hayan hecho realidad pero que, en las bambalinas de ese camino hacia el éxito, no hubo nunca ninguna estrategia. Si acaso un «nunca te rindas. Lo único que yo quería ser era actriz». Y ¿hubo herramientas al menos? «Soy muy transparente. Y suelo conseguir las cosas por tenacidad. No tengo dobleces. Lo de actuar lo dejo para cuando estoy delante de las cámaras».

Ela Pataky en una imagen de archivo FOTO: Ballesteros EFE

Ahora, las cámaras del iPhone. Elsa es madre. Madraza. Y esa condición vertebra cada una de sus respuestas. O porque no le queda más remedio (ejem) o porque sus hijos son el «leit motiv» de su vida. Opción 2. Tanto si le preguntamos por sus preferencias de zapatos (el anunciante ya saben, manda) ¿usted es de zapato plano, tacón cubano o stiletto?... «Según los momentos, alterno zapato plano con stilettos en los eventos. Aunque para correr detrás de los niños las zapatillas son muy prácticas». Como si le preguntas por el último filme que ha visto «“Cruella”, con mis niños». Y por supuesto cuando le preguntas directamente por ello. Obvio. «¿La maternidad en qué me ha cambiado? He aprendido a tener más paciencia, estar en forma con menos horas de sueño y, sobre todo, saber lo que es el amor incondicional».

Elsa, recuerden que en su primer matrimonio pareció casarse sola a tenor de las fotos que publicó «¡Hola!» de su enlace con Adrien Brody. Lo dejó todo por su marido, por Chris Hermsworth, «Thor», y llevó su vida a Australia como Nicole Kidman en aquella película –del mismo nombre– del por siempre querido y adorado Anthony Minghella. «¿Vio usted la película antes o después de llegar?». «No la vi. Preferí crear mi propia historia», apunta resuelta la protagonista de Ninette para la que vivir a más de veinte horas de su entorno familiar no supone ningún problema. «En eso estoy más que de acuerdo con Neil Armstrong cuando pisó la Luna. Para él solo era un paso. Como para pensar que Australia está lejos, no?».

Pero volvamos al motivo, al amor de su vida, y dejemos la circunstancia, Australia. Explica que lo que más le chifla y lo que más le amuerma del amor, así en genérico, es «mantenerlo vivo, me parece muy interesante y me aburre la rutina de “lo que tú digas cariño”» y, en concreto, o sea, lo que le pide a Chris como ser amado es que le «sorprenda y me divierta» con el beneficio añadido de que siempre esté ahí sosteniéndola. «Esa es la ventaja de un brazo fuerte, que te abraza, te sujeta, y nunca se te cae encima», añade.

Secretos de belleza

Ah, y también hablamos de sus secretos de belleza. Ésta es la flor de su secreto. Ni 8 horas de sueño ni beber mucha agua. «Unos buenos genes». Ya, lo entiendo, decepcionante. Bueno, también invierte mucho tiempo y esfuerzo haciendo ejercicio. «Hay que ser disciplinada, hacer tus ejercicios y poner a raya la nutrición. Porque sí, la celulitis es un escupitajo en toda la cara de la Naturaleza. Ahora, la mayor estupidez que se ha dicho de mí es que me he operado el trasero… Con el trabajo que me cuesta a mí tantas sentadillas».

Si les consuela, dice que Chris y ella se pasan por el forro la dieta y el ejercicio por “una buena tarta de manzana calentita con helado de vainilla por encima”. He decidido creer que ésta es la pócima secreta de su belleza, que todo es cuestión de creer. Todo está en el poder de la mente. «Visualiza lo que quieres». Palabra de Elsa.