Coronavirus

Biden entra en el cuerpo a cuerpo contra Trump

Carga contra el presidente de EE UU por dividir al país con su gestión de la pandemia de coronavirus. El candidato demócrata critica la «estrategia infantil» y pide test masivos para reabrir

Donald Trump
El ex vicepresidente Joe Biden y el presidente Donald Trump en dos fotos de archivoAP

Joe Biden sorprendía con la publicación de un artículo de opinión en “The Washington Post”, despachándose a gusto contra Donald Trump y su “estrategia infantil” al frente del equipo que coordina los esfuerzos contra la pandemia. Probablemente el mayor desafío sanitario y ahora también económico de la historia reciente de Estados Unidos.

Por lo que el momento actual pide un liderazgo urgente, constante, empático y unificador”, afirmaba contundente el “presunto” candidato demócrata a arrebatarle la presidencia a Donald Trump en noviembre. “Pero en lugar de unificar al país para acelerar nuestra respuesta de salud pública y brindar alivio económico a quienes lo necesitan, el presidente Trump está volviendo a una estrategia ya familiar de desviar la culpa y dividir a los estadounidenses”, escribía Joe Biden de puño y letra.

Una responsabilidad, la de gestionar esta crisis y superar con éxito los obstáculos, que “recae sobre los hombros de Trump, pero él no está a la altura de esta tarea”, enfatizaba el candidato demócrata. Y es que, tanto Biden como el resto de los demócratas, acusan al presidente Donald Trump de mentir deliberadamente desde el pasado mes de marzo cuando afirmó que "cualquiera que quiera una prueba puede hacerse una prueba” médica para saber si tiene la enfermedad. Además, también aseguró entonces que EE UU estaba a la cabeza, en la elaboración de test, frente al resto de los países del mundo.

“Fue una mentira descarada cuando lo dijo, y todavía no es ni remotamente cierto”, añadía Joe Biden. “Si vamos a tener lugares de trabajo, restaurantes, tiendas y parques prósperos, necesitamos pruebas generalizadas. Parece que Trump no puede proporcionarlo, sin mencionar los protocolos de seguridad de los trabajadores, las pautas de salud consistentes o el liderazgo federal claro para coordinar una reapertura responsable”, ponía por escrito en su artículo de opinión.

Una crítica generalizada que tiene a la sociedad estadounidense dividida. Mientras una treintena de estados empiezan a volver a la normalidad y a reabrir sus establecimientos bajo instrucciones de sus autoridades competentes, otra veintena se mantiene expectante, a la espera de ver un prudente descenso de las cifras de nuevos contagios y muertos por Covid-19.

Si bien Biden reconocía que el deseo de todos es reabrir el país cuanto antes y desbloquear la economía (“afirmar lo contrario es completamente absurdo”, dijo), los demócratas creen que primero deben estar preparados para ello.

Lo cierto es que al menos uno de cada cinco trabajadores estadounidenses ha solicitado la prestación por desempleo en apenas dos meses y como consecuencia del coronavirus, que se ha cobrado ya más de 80.000 víctimas mortales y un tercio de todos los contagiados del mundo por la pandemia.

El pasado mes de marzo, en pleno inicio de una crisis sanitaria y económica sin precedentes que hacía tambalear la credibilidad de la Administración Trump, su rival demócrata Joe Biden cargaba contra el presidente afirmando que debería “dejar de hablar” y "empezar a escuchar a los expertos” en el entonces desconocido virus. Pero ahora sus críticas son mucho más contundentes.

Bajo ese mismo contexto, Bernie Sanders tampoco ha querido quedarse callado. El senador calificaba la gestión de Trump ante la pandemia de “atroz”, afirmando que "nos ha costado miles y miles de vidas” a los estadounidenses. Sus comentarios llegaron también a través del Washington Post, justo un día después de la auto-promoción de Trump en Twitter a su buena gestión frente al coronavirus, asegurado que su Administración está recibiendo un gran “crédito” por todo el mundo, excepto por los medios de comunicación, que según él son una “desgracia”.

Mientras Biden continúa encerrado en su sótano, Trump intenta ofrecer una imagen de progresiva vuelta a la normalidad. El presidente ponía fin a sus conferencias de prensa diarias de gestión de crisis a finales de abril y ha empezado a realizar visitas presenciales ahora en mayo, como la de hace unos días a una fábrica de mascarillas en Arizona. Algunos miembros del grupo de trabajo de la Casa Blanca ante la gestión de la crisis, como el propio Anthony Fauci o funcionarios del vice presidente Mike Pence, permanecen en casa autoaislados como medida de prevención tras varios positivos del equipo esta misma semana por coronavirus.