Stoltenberg asegura que Rusia no está retirando las tropas sino agrupándolas para “reforzar su ofensiva”

La OTAN no confía en la voluntad negociadores de Putin y Bruselas pide “resultados reales”

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, echó un vaso de agua fría sobre las esperanzas depositadas en la última ronda negociadora que tuvo lugar este martes en Turquía entre Rusia y Ucrania. Según aseguró el político noruego ante la prensa congregada en la capital comunitaria, los aliados creen que Moscú no está negociando de buena fe ya que sus apelaciones al diálogo no están teniendo eco en su comportamiento en el campo de batalla.

“Según nuestra inteligencia, las unidades rusas no se están retirando sino reposicionándose. Rusia está tratando de reagruparse, reabastecerse y reforzar su ofensiva en la región de Donbas”, aseguró Stoltenberg durante la presentación del informa anual sobre al gasto de los Aliados en Defensa. Este pasado martes tuvo lugar en Estambul (Turquía) un nuevo intento de alto el fuego que, si bien no concluyó con ningún acuerdo firme, sí dio alas a ciertos resquicios de esperanza. Tras la reunión entre las dos delegaciones, el equipo de negociación del Gobierno ucraniano se comprometió a renunciar a su entrada en la OTAN – tal y como exige Rusia- a cambio de una fórmula alternativa todavía sin concretar por la que terceros países asegurasen su seguridad e incluso se abrió a dialogar sobre el estatus de las regiones separatistas porrusas en Donbás en un posible encuentro bilateral entre Vladimir Putin y Volodímir Zelenski. Ante este paso dado por Ucrania, Moscú anunció sus intenciones de “reducir drásticamente sus operaciones militares”

Para la OTAN, estas declaraciones tienen mucho de trampa y obedecen a una estrategia militar”. Rusia ha mentido repetidamente sobre sus intenciones, así que sólo podemos juzgar a Rusia por sus hechos y no por sus palabras”, aseguró Soltenberg quién también resaltó que “Rusia mantiene presión sobre Kiev y otras ciudades así que podemos esperar acciones ofensivas adicionales que generarán incluso más sufrimiento”.

No es la primera vez que la OTAN ha desmentido las informaciones del Kremlim sobre su movimientos de tropas. Antes de la invasión de Ucrania, Moscú aseguró que sus efectivos se estaban alejando de la frontera con la antigua república soviética, mientras los aliados sostenían que las imágenes por satélite de sus servicios de inteligencia tan sólo mostraban la retirada de algunos soldados, pero no el equipamiento pesado.

Stoltenberg también remarcó que la ayuda prestada por los aliados a Ucrania para que su ejército pueda protegerse de los ataques rusos también busca reforzar la posición de Kiev en la mesa de negociaciones y aseguró que el suministro de armas de los aliados a Ucrania continuará “todo el tiempo que sea necesario”, independientemente de que prosigan los contactos diplomáticos durante las próximas semanas. A pesar de la poca confianza en la buena voluntad de Moscú, el político noruego agradeció a Ankara su papel mediador en este diálogo

Por su parte, la Comisión Europea aseguró que espera “resultados reales” de estas negociaciones orquestadas por Turquía. El portavoz de Exteriores del Ejecutivo comunitario, Peter Stano, fue prudente y evitó anticipar qué puede pasar en las próximas días y si estas negociaciones tendrán un resultado fructífero. Sobre la posibilidad de que las potencias occidentales garanticen la seguridad de Ucrania sin que la antigua república soviética se adhiera a la OTAN, Stano se limitó a afirmar que la UE estudiará cualquier petición concreta.

A pesar de los intentos de Turquía para conseguir un alto el fuego, muchos diplomáticos consideran que la única potencia que realmente puede influir sobre Moscú es Pekín. Precisamente hoy se celebra una hombre entre los Veintisiete y China en la que el club europeo pedirá al país asiático que abandone su tradicional ambigüedad. Hasta el momento, Pekín no ha apoyado la invasión de Ucrania pero tampoco se ha desmarcado de Vladimir Putin. De hecho, decidió abstenerse en la resolución de condena de Naciones Unidas. Además, se espera que el club comunitario aproveche la ocasión para lanzar una severa advertencia a Pekín ante el peligro de que el país asiático acabe ayudando al Kremlin ya sea con el suministro de armas o apoyando a Moscú en los intentos de zafarse de las sanciones europeas y de EEUU. Bruselas cree que los lazos económicos entre los Veintisiete y Pekín – mucho mayores que con Rusia- pueden convertirse en el mejor argumento para convencer a China.