Ayuso, Almeida, Casado y compañía: las 10 batallas de la guerra en el PP de Madrid

La tensión entre Génova y la Puerta del Sol por la hoja de ruta popular hasta el próximo Congreso regional zarandea la estabilidad del partido y compromete la tendencia al alza inaugurada en las urnas el 4 de mayo

El presidente del PP Pablo Casado, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso
El presidente del PP Pablo Casado, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso FOTO: David Fernández EFE

Desde hace algunas semanas, cada vez que dos miembros del Partido Popular de Madrid coinciden y se paran a hablar en un pasillo, en una sede, en Cibeles o en Sol, la escena se repite. Caras de incredulidad, sorpresa y suspiros. Y un «¿tú cómo lo ves?», que es la pregunta que nunca falla. La cuestión se refiere, claro está, a la crisis interna abierta en la formación a cuenta de su futuro, que pasa por el Congreso regional, aún sin fecha, en el que se debe renovar la dirección y poner fin a una interinidad que dura ya casi cuatro años. Se celebrará, es la única pista en torno a esta cita política, en el segundo trimestre de 2022. Las posturas siguen enconadas. A un lado, el sector liderado por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que ya ha anunciado formalmente su candidatura a la Presidencia del PP de Madrid. Frente a ella, la dirección nacional, liderada por Pablo Casado y Teodoro García Egea, reacia al liderazgo de Ayuso en la formación madrileña. La solución al conflicto aún parece lejana y ni siquiera la reunión que mantuvieron en Sol hace una semana Ayuso y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, ha rebajado la tensión. Es la nueva-vieja «guerra» en el PP de Madrid, que se explica a partir de 10 batallas.

1. ¿Quién ganó el 4-M?

Parece difícil desvincular el futuro del PP de Madrid de lo sucedido en las elecciones autonómicas del 4 de mayo. Como también resulta complicado separar esa cita con las urnas de la resurrección demoscópica del PP a nivel nacional. El problema surge al preguntar a unos y a otros por la paternidad del «tsunami» electoral vivido en Madrid el 4-M, que llevó a los populares a rozar la mayoría absoluta, sacar más votos y más diputados que los tres partidos de izquierdas juntos y a ganar en 176 de los 179 municipios de la región. Se contrapone la visión de aquellos que atribuyen ese éxito a la popularidad de la presidenta, al balance de su gestión y a su capacidad de articular un discurso desacomplejado frente a la izquierda y de consolidarse como contrapeso a Pedro Sánchez, con el diagnóstico esbozado por quienes también apuntan como clave del 4-M a la forma en la que la dirección nacional se volcó en la campaña y al eficiente trabajo realizado a la hora de poner en marcha al partido por parte del equipo de Pío García Escudero y Ana Camíns. Respecto a esta cuestión, Ayuso ha defendido su intención de trasladar, con el paso adelante que maduró durante el verano y anunció después, el impulso recogido en las urnas el 4 de mayo a la estructura del partido.

2. ¿Existe riesgo de que se centralice el poder?

Uno de los argumentos que se pone encima de la mesa por parte de quienes se oponen a que Ayuso asuma la Presidencia del PP de Madrid tiene que ver con el pasado. En concreto, con las dos etapas en las que la presidenta de la Comunidad de Madrid ha estado también al frente de la formación en la región. Las experiencias de Esperanza Aguirre y de Cristina Cifuentes. Según este análisis, la «centralización» del poder autonómico y del poder orgánico en unas mismas manos nunca acaba bien. Consciente de que este temor existe entre algunos sectores del partido, Ayuso siempre ha defendido su intención de no instaurar ningún tipo de hiperliderazgo si finalmente se convierte en presidenta de los populares madrileños.

3. ¿Quién será el número dos y el jefe del comité electoral?

La guerra que sacude al partido no gira sólo en torno al nombre de la persona que ocupará la Presidencia. El debate que existe sobre la necesidad de llevar al Congreso regional de 2022 una lista única, consensuada entre todas las sensibilidades en disputa, tiene que ver también con el reparto del poder en la nueva dirección. Y ahí hay dos puestos clave, la Secretaría general, actualmente en manos de Ana Camíns; y la Presidencia del Comité Electoral, responsabilidad que desempeña actualmente Ángel Carromero. La elección de las personas que pasen a ocupar estos dos puestos supondrá, a buen seguro, un nuevo elemento de fricción. El peso de ambos cargos en el día a día del partido, en el engranaje territorial y en la elaboración de las listas electorales es clave para el control efectivo de la formación.

4. ¿Un modelo de partido sólo para Madrid?

El Partido Popular gobierna en cinco comunidades autónomas. No hay una norma escrita en torno a ello, pero tradicionalmente en la formación del centro derecha, el liderazgo orgánico del partido en cada región es asumido por la persona que está al frente del Ejecutivo autonómico. Así sucede en cuatro de ellas. En Castilla y León con Alfonso Fernández Mañueco; en Andalucía, con Juan Manuel Moreno Bonilla; en Murcia, con Fernando López Miras; y en Galicia, con Alberto Núñez Feijóo. Madrid es, de momento, la excepción. Ayuso logró en las urnas el apoyo del 44,73% de los electores en los últimos comicios. De los cinco presidentes regionales del PP, se trata del segundo mejor resultado, sólo por detrás del 47,96% cosechado por Núñez Feijóo. Muy alejados de estos resultados se encuentran los otros tres presidentes. Ayuso ha destacado que con su candidatura pretende dar «normalidad y coherencia» a la situación del PP madrileño.

Presidentes autonómicos PP
Presidentes autonómicos PP FOTO: Antonio Cruz

5. ¿Qué trascendencia tiene la polémica de las gestoras?

Tal y como ha informado esta semana LA RAZÓN, actualmente hay 55 gestoras al frente del partido en otros tantos municipios de la región y distritos de la ciudad de Madrid. Al igual que sucede con la dirección regional, su situación es de interinidad. No han sido elegidas por los afiliados del PP y desde algunos sectores del partido se advierte de la necesidad de normalizar también esta situación.

6. ¿Hay resistencia interna a los cambios que pueden llegar?

Los cambios en las cúpulas de los partidos suelen desencadenar, al cabo de un tiempo, un efecto dominó en los siguientes escalones. Y el horizonte de una renovación total de la dirección regional tan sólo un año antes de unas elecciones municipales es contemplado con incertidumbre en muchas agrupaciones por el baile de nombres que puede llevar aparejado.

7. ¿Cuándo hay que activar la maquinaria electoral?

Desde el entorno de Ayuso, la propia presidenta regional lo ha dicho en público, se ha venido insistiendo en la necesidad de celebrar el Congreso regional cuanto antes. No tanto por un capricho o por una voluntad de «tomar el poder», sino ante la urgencia de activar la maquinaria electoral de cara a los comicios autonómicos y municipales de mayo de 2023. Preparar el programa y elegir con tiempo a los candidatos en los 179 municipios. El 4 de mayo abrió la posibilidad de que esas elecciones supongan un cambio de ciclo decisivo, también en municipios importantes gobernados actualmente por la izquierda, como Móstoles, Fuenlabrada, Getafe, Leganés o Alcorcón, y que, de confirmarse la tendencia, podrían sufrir un vuelco.

8. ¿Teme Génova no tener el 100% del control territorial?

Previsiblemente, en 2023 no sólo se celebrarán elecciones municipales y autonómicas. También es posible que el conjunto de los españoles tengan que votar en unos comicios generales. Y hay sectores en el partido que vinculan la guerra interna actual y las tensiones entre Génova y Sol con estas elecciones. Según esta explicación, el secretario general, Teodoro García Egea, busca tener el absoluto control de la formación a nivel territorial ante la eventualidad de un resultado adverso frente a Pedro Sánchez y con el objetivo de neutralizar cualquier tipo de debate sucesorio si llega ese hipotético escenario.

9. ¿Está en riesgo el ticket electoral de Ayuso y Almeida?

Tal y como avanzó LA RAZÓN, Ayuso y Almeida se reunieron hace 10 días en Sol. Abordaron los temas comunes de sus respectivas agendas, pero también hablaron del futuro del PP de Madrid. El alcalde planteó a Ayuso la posibilidad de presentar un candidato de consenso, que no fuera ninguno de ellos dos. Y la presidenta Ayuso le confirmó su intención de seguir adelante con su candidatura. Sin acuerdo en ese punto, ambos sí coincidieron en otra cuestión: las tensiones internas que sacuden en estas semanas al PP de Madrid no pueden afectar a la sintonía personal entre ambos ni a la colaboración entre las dos administraciones. Y mucho menos poner en riesgo un ticket electoral que en sus equipos de confianza no dudan en calificar de «imbatible» de cara a los comicios regionales y locales de mayo de 2023. «El tándem Ayuso-Almeida funciona en plena sintonía, tenemos plena coordinación desde el punto de vista institucional y de nuestras políticas y que los madrileños pueden estar seguros de que con Ayuso y Almeida el rumbo de Madrid va a seguir siendo firme», aseguró el alcalde hace unas semanas en una entrevista en este diario.

10. ¿Y qué se juega Vox ?

Aunque pudiera parecer que sí, el PP no es la única formación que se juega algo en esta «guerra». En Vox están muy pendientes de lo que sucede entre Génova y la Puerta del Sol. Los de Rocío Monasterio y Javier Ortega Smith son conscientes de que Madrid es su feudo por excelencia y cualquier movimiento de los populares influirá con seguridad en sus perspectivas electorales de cara a 2023 y, también, en su capacidad para ser decisivos en el Gobierno regional y en decenas de ayuntamientos, o quién sabe si a la hora de entrar a formar parte de coaliciones junto al PP ante el probable descalabro electoral de Cs.