5.570 personas han fallecido por covid en menos de 100 días

Entre el 1 de abril y el 1 de julio, ha habido una media de 61 muertes diarias

La covid nos ha vuelto a dar otra lección de que no se le pueden poner puertas al campo. El virus ha evolucionado para “saltarse” la protección de las vacunas y la inmunidad adquirida por la infección, y la estrategia de gripalizar la pandemia se ha mostrado claramente equivocada. Los datos de las últimas semanas no son más que la punta del iceberg de lo que se venía fraguando desde que Sanidad decidió cambiar la estrategia de vigilancia de la covid y monitorizar solo los datos de los mayores de 60 años.

Entre el 1 de abril- primer día en que el informe de datos recogía solo los de población diana, y el pasado viernes 1 de julio, hubo 1.266.610 nuevos casos de covid, la mitad de ellos (609.742) en mayores de 60 años. La IA a siete y a catorce días se ha duplicado: de 202,92 a 539,33 en el caso de la primera y de 459 a 996,25 en el de la segunda. El porcentaje de hospitalizados también se ha multiplicado por dos, pasando de 3,34% a 8,37%, y la tasa de ingresados en UCI es la única que ha permanecido más o menos estable, pasando de 4,62% a 5,06%.

En menos de 100 días, 61 personas al día han fallecido por la covid, sumando un total de 5.570. Una cifra a la que desgraciadamente nos hemos acostumbrado pero que hubiera sido inferior si los especialistas hubieran podido disponer antes de tratamientos como Paxlovid, el antiviral oral de Pfizer que no estuvo disponible hasta los primeros días de abril, dos meses más tarde que en países de nuestro entorno como Francia y Alemania. Solo en el mes de junio, entre la covid y los efectos de la ola de calor, el exceso de mortalidad se cifró en 3.400 personas.

La séptima ola
La séptima ola FOTO: M. Roselló

Segunda fase

Los datos del último informe de Sanidad, publicado el pasado viernes, confirmaron lo que los expertos ya sabían: que nos encontramos inmersos en una fase explosiva de la séptima ola, que, a diferencia de la fase «silenciosa» – que duró de mediados de mayo a principios de junio– se caracteriza un crecimiento exponencial de los contagios: 30% para la incidencia acumulada (IA) a 14 días y 40% para la IA a 7 días. Unas cifras que rozan ya los máximos de mayo post sexta ola. Este crecimiento acelerado aleja del horizonte el «pico» de esta ola, que no se prevé alcanzar hasta dentro de tres o cuatro semanas. “Hay distintos tipos de olas epidémicas, no todas son iguales, ni duran lo mismo. Esta en la que nos encontramos inmersos tendría una forma más ‘achatada’, con una primera fase más ‘estable’ en el crecimiento de casos, y lo que se está viendo ahora que parece más abrupto”, señala Estanislao Nistal, virólogo y profesor de inmunología clínica de la Universidad San Pablo CEU.

Como es sabido, el aumento en los contagios provoca un aumento en las hospitalizaciones y en la gravedad de los casos, aunque la ministra de Sanidad, Carolina Darías, se mantiene firme en su postura de que, aunque hay una mayor circulación del virus “la ocupación de las UCI se mantiene. Es decir, la gravedad es inferior”, algo que achaca al “éxito” de la campaña de vacunación. Realmente, el dato de la tasa de ocupación en UCI del pasado viernes (5,06%) es el peor desde el mes de abril.

Aun así, Darías pidió “prudencia”, recomendó el uso de la mascarilla en interiores y aglomeraciones e hizo un llamamiento a ponerse la dosis de refuerzo a quien aún no las tuviera, mientras se espera al dictamen de la Ponencia de Vacunas sobre la cuarta dosis y “cuándo” conviene inocularla.

Sin embargo, los datos hablan claro: la mayoría de las regiones superan los 1.000 casos por cada 100.000 habitantes, la cifra de hospitalizaciones (10.249) ya supera a las de la sexta ola y la tendencia de crecimiento es la peor en los últimos cuatro meses.

Pero no todas las comunidades con incidencias muy por encima de los mil casos (La Rioja, Extremadura, Canarias y Galicia) están registrando un empeoramiento a la par de sus indicadores hospitalarios. Si ocurre en Madrid, en Cataluña (10,8 %), Castilla-La Mancha (10,4 %), País Vasco (9,6 %), Baleares (9,l %) y Castilla y León (8,9 %), que sufren un empeoramiento de su ocupación hospitalaria global, al tiempo que repunta la incidencia.