Del estado de alarma a la “emergencia habitacional”: más de 5.600 personas viven en la calle en Andalucía

El 46% de los hogares que atiende Cáritas no puede hacer frente a pagos relacionados con la vivienda y uno de cada cuatro atendidos “tendrá que abandonar" el inmueble "en los próximos meses”

Una persona sin techo con los servicios sociales del Ayuntamiento de Sevilla. Foto: Manuel Olmedo
Una persona sin techo con los servicios sociales del Ayuntamiento de Sevilla. Foto: Manuel Olmedo

Del “estado de alarma” por el coronavirus a la “emergencia habitacional” por su consecuencias sociales. Lo explicó Mariano Pérez de Ayala, presidente de Cáritas Andalucía: “El Covid ha venido a agravar la situación”. El Informe Foessa sobre Exclusión y Desarrollo Social en España ya señalaba que el 17,3% de la población tenía problemas de vivienda, porcentaje que se eleva al 46% en las personas que viven en exclusión, expuso Pérez de Ayala. El 46% de los hogares que atiende Cáritas no puede hacer frente a pagos relacionados con la vivienda y uno de cada cuatro atendidos -el 24%, en concreto- “tendrá que abandonar su vivienda en los próximos meses por no poder pagar” el alquiler o la hipoteca. En 2019, en Andalucía Cáritas atendió a más de 5.600 personas que viven en la calle. El perfil: hombre español, soltero o viudo, de entre 36 y 60 años, con estudios primarios, y que lleva más de dos años en la calle, aunque el 21% lleva más de cinco.

El presidente de Cáritas Andalucía recordó que la vivienda es “un derecho humano básico recogido por la ONU” pero “no pasa de una declaración de intenciones que no se corresponde con la situación y las políticas públicas”. Cáritas pide una ley estatal de garantía de acceso a la vivienda, el mantenimiento del parque de viviendas, sobre todo de las sociales, y la paralización de los desahucios sin que la familia afectada cuente con una alternativa. Pérez de Ayala señaló que la norma andaluza está “en la línea en la que debe trabajarse”.

Los índices de pobreza son alarmantes en Andalucía / Foto: Manuel Olmedo
Los índices de pobreza son alarmantes en Andalucía / Foto: Manuel Olmedo

“Las personas sin hogar son un colectivo muy específico y muy afectado por el Covid”, señaló el presidente de Cáritas. El confinamiento de marzo y abril hasta mayo “supuso que muchas de ellas se vieran recluidas en pabellones de los ayuntamientos o la Junta, y albergues”. Cáritas denunció “la oportunidad perdida” con los sintecho. “Cuando acabó el confinamiento muchos fueron realojados en recursos no específicos para personas sin hogar y otros han vuelto a la situación de calle. Hubiera sido buena oportunidad para haber hecho un censo y haber generado un programa de atención integral. Hemos desaprovechado esa situación”, indicó Pérez de Ayala..

Cáritas denunció también que no haya estrategia para estas personas. “En 2015 se hizo un censo, ahí quedo la cosa. No se dieron pasos. Hace unos meses fuimos convocados para hacer una estrategia pero sólo ha habido una reunión de toma de contacto”, señaló la institución.

En lo económico, “desde 2014 disminuyen las ayudas propias para las organizaciones que trabajan con personas sin hogar”. Se produjo un parón “que no se ha recuperado”. “Esto ha supuesto que tengamos que hacer un esfuerzo suplementario”. Ahora las entidades sociales aportan el 47% y antes era el 35%. La inversión pública ha caído del 65 al 53%.

Por su parte, Francisco Domouso, secretario general de Cáritas Regional, defendió “que las personas sin hogar están en el corazón de Cáritas”. “Es posible la recuperación de estas personas”, añadió.

Cáritas cuenta con 440 plazas para estas personas repartidas en dos albergues, seis centros de día, tres centros sociales, un comedor social para sin hogar, diez centros residenciales, ocho viviendas tuteladas, un dispositivo de noche permanente, siete proyectos de atención en calle y dos dispositivos ante emergencias como la ola de frío. En 2019, hubo más de 5.600 personas sin hogar atendidas por Cáritas en Andalucía, a través de una red de 900 voluntarios y 138 expertos contratados. La inversión es “de unos cinco millones de euros, mantenida en su mayoría por donantes y socios”. Se trata del sexto año con descenso público de la inversión. Cáritas en 2019 aumentó un millón de euros la inversión. Domouso defendió la “no invisibilidad de estas personas. Son los más olvidados porque ni protestan ni se les nota”.