Podemos «blinda» a Yolanda Díaz por temor a una operación boicot

De cara a las elecciones de 2023 creen que «van a difamar» y a «sembrar dudas» sobre cualquier persona que esté al frente de su proyecto

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en una sesión plenaria en el Congreso de los DiputadosEduardo Parra Europa Press

Podemos ha activado ya la máquina electoral de cara a 2023. Lo hace en un escenario que le favorece, tras los últimos réditos obtenidos en Moncloa al pactar la ley de Vivienda con el PSOE. El partido se encuentra convencido de que pueden encabezar el futuro Gobierno como fuerza mayoritaria con la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz a la cabeza. Así es que los morados desempolvan el fantasma del sorpasso al PSOE que fue enarbolado por el propio Pablo Iglesias en el año 2016.

Si bien el partido ya ha cerrado filas con la dirigente gallega como la figura capaz de llevarlos a Moncloa, en el cuartel general morado temen ya una operación de desgaste contra ella misma. Y es que el nombre de Yolanda Díaz suena con fuerza entre la ciudadanía –como una de las líderes y ministras mejor valoradas– y también con preocupación en la esfera política. Sobre todo, en el PSOE, donde ya miden el potencial de la vicepresidenta. De hecho, si bien estaba ausente en el Congreso del PSOE en Valencia, todas las miradas se dirigían a ella como una futura amenaza en el camino electoral. Así, Podemos se prepara ya para blindar a la vicepresidencia de futuros ataques.

Es ésta una de las conclusiones a las que los morados han llegado tras la celebración la pasada semana de su «universidad de otoño» donde el partido fijó su estrategia de rearme. En un documento del partido, «Brújula para ganar esta década» al que ha tenido acceso LA RAZÓN, Podemos advierte de que «como ha ocurrido incesantemente desde que nacimos» van a tratar de «desmoralizarnos repitiéndonos las conocidas mentiras de que no se puede». Expresan también sus miedos que se ciernen sobre la figura de Díaz. «Van a difamar y a sembrar dudas sobre cualquier persona que se ponga al frente del proyecto». Un aviso claro y que recuerda al argumentario morado sobre los intentos de neutralizar en el pasado a Pablo Iglesias. Además, dicen ser conscientes de que «van a intentar dividirnos» para «caer en la peor trampa de todas», que para el partido es tratar de hablar «todo el rato» de ellos «en vez de hablar de los problemas de la gente y de los retos y oportunidades de país». Incluso creen que utilizarán «determinadas estructuras del Estado para amedrentarnos». El partido tiene claro qué ocurrirá porque dicen que «ya lo hemos vivido y siempre ocurre así» y creen que es «el precio que hay que pagar por querer cambiar las cosas».

Sorpassar al PSOE

A pesar de este análisis pesimista, el partido construye su rearme y cogen el guante de la vicepresidenta Yolanda Díaz de abrir su proyecto político a más gente. La vicepresidenta advirtió claramente que trabaja en un proyecto de escucha y así señalan que deben seguir trabajando para “ampliar nuestro propio espacio político a nuevos sectores sociales, referentes de la sociedad civil y otras fuerzas que quieran trabajar de la mano en un horizonte de país ilusionante”. De hecho, puntualizan que ello no es nuevo. “En 2016 ya fuimos capaces de congregar la mayor coalición de fuerzas políticas transformadoras en España y tenemos la voluntad, la capacidad y la convicción de volver a hacerlo”.

Por otro lado, Podemos dibuja ya su estrategia electoral. Mandar mensajes claros de que si no consiguen ganar las elecciones no se darán cambios profundos en el ámbito social y económico en el país. Así airean «los límites que implica ser el socio minoritario de un gobierno encabezado por el PSOE» y recuerdan medidas tomadas en estos dos años en Moncloa que no gustaron a los morados, como «la fuga del emérito», el diseño del Ingreso Mínimo Vital o el retraso de la ley Trans, entre otras.