Sánchez asume el apoyo de ERC y Bildu para consolidar la legislatura

La izquierda abertzale y soberanista presume de ser «determinante» y de forzar al Gobierno a rubricar pactos «incómodos»

Sánchez continúa su ronda de contactos
Pedro Sánchez y Gabriel Rufián en Moncloa en septiembre de 2020 FOTO: J.J. Guillén EFE

Pedro Sánchez tiene garantizada la legislatura. El presidente del Gobierno podrá agotar el mandato, si así lo desea, como ha explicitado públicamente en numerosas ocasiones. El Ejecutivo cerró ayer un pacto con ERC para aprobar los Presupuestos de 2022. Un acuerdo coyuntural que, sin embargo, le otorga un beneficio estructural de estabilidad. En Moncloa mostraban ayer su satisfacción por lo que consideran un «acuerdo a celebrar» y fuentes gubernamentales fijaban un horizonte de continuidad del Gabinete hasta 2023. El camino está trazado y, aunque no se niega que se intentarán aprobar unas nuevas cuentas el año que viene, en privado se da por hecho que estos serán los últimos Presupuestos de la legislatura, que ya les permitirían consolidar el plan de reformas que tienen previsto implantar hasta las elecciones.

Sánchez consigue apuntalar su mandato asumiendo un coste importante. El Gobierno consolida la entente con ERC y EH Bildu, haciendo pivotar su precaria mayoría, en función de las demandas y los pactos «incómodos» que las formaciones de izquierda abertzale y soberanista logran imponer. Ambas fuerzas políticas comparecieron ayer en el Congreso de los Diputados para hacer una exhibición de fuerza y vanagloriarse de haber conseguido romper una dinámica política de más de 40 años en la que «los gobiernos españoles han pactado de forma cómoda con el nacionalismo de derechas vasco y catalán». «Eso ha cambiado y tienen que pactar de forma bastante incómoda con el independentismo de izquierdas catalán, vasco y gallego», presumió Gabriel Rufián. La entente con ERC y EH Bildu va más allá del corto o medio plazo, se dibuja ya una estrategia de alianzas más ambiciosa, a largo plazo, que podría materializarse en el futuro en los gobiernos vasco y catalán, en caso de que fuera suficiente y pertinente un frente de izquierdas.

En ERC vienen manteniendo desde hace tiempo que el PSOE solo negocia «si se le obliga» y ayer la portavoz de Bildu, Mertxe Aizpurua, requirió al Gobierno a «que deje de decir y empiece a hacer», en alusión a las decisiones comprometidas y que «aún no ha tomado» en materia política, económica y social. «El soberanismo de izquierdas es determinante, nada de lo que se quiera hacer desde la izquierda se puede hacer sin nuestro apoyo. Somos la garantía de las políticas de izquierda y la garantía para hacer frente a las políticas de la derecha», presumen, poniendo de relieve el cambio de paradigma.

Entre estos asuntos «incómodos», los independentistas han logrado arrancar al Ejecutivo la obligatoriedad de producir el 6% de contenidos en catalán en las plataformas de «streaming» y equiparar en 2022 las condiciones de jubilación de los Mossos D’Esquadra y Policía Foral de Navarra a los de otros cuerpos como la Policía Nacional y la Ertzaina, esto es, a los 60 años. Las cesiones de Sánchez a los independentistas se hacen, además, entre críticas de sus interlocutores, que buscan salvar la cara ante sus electorados, que recelan de los pactos con el Estado. «Somos muy conscientes de lo que es el PSOE y de lo que es Sánchez. Ninguno de nosotros estamos aquí por estima, sino por la conciencia de espanto a la alternativa», señaló Rufián, en alusión al «vértigo» que le produce un futuro gobierno de PP, Vox y Ciudadanos.

«Un acuerdo para celebrar»

Desde el Gobierno, por su parte, valoraron positivamente el pacto con Esquerra: «Un acuerdo para celebrar», dijo la portavoz en rueda de prensa. En Moncloa ponen énfasis en que por segundo año se lograr unos Presupuestos «viables», respaldados por una mayoría que aglutina a 14 partidos políticos y que se presentan en «tiempo y forma». Para el Gabinete, además de tener un soporte presupuestario que vehiculara la inyección de maná europeo de los fondos de Bruselas, era importante retomar la «normalidad institucional», después de años de proyectos prorrogados o aprobados con una importante dilación. Cabe recordar que Sánchez gobernó su primera etapa en Moncloa con los Presupuestos de Montoro y la imposibilidad de aprobar unas cuentas con ERC en 2019 sirvió de coartada para forzar el adelanto electoral.

El aval de ERC, imprescindible para la aritmética gubernamental, llega después de que el lunes EH Bildu confirmara también su apoyo a las cuentas. Los votos de la formación abertzale no son fundamentales, pero sí trasladan la sensación de que la endeble mayoría de Sánchez es más solvente. Por ahora, Sánchez tiene amarrados 181 votos (ERC, Bildu, Compromís, PDeCAT, Más País, Nueva Canarias, PRC y Teruel Existe ya han mostrado su plena disposición), a la espera de que el PNV también se pronuncie positivamente.

A los jeltzales solo les falta oficializar su apoyo, que llegará también en las próximas horas. Negocian con máxima discreción y sin estridencias ni titulares. El partido de Andoni Ortúzar ha introducido hasta 40 enmiendas en las cuentas, que se cuantifican en un mínimo de 30 millones de euros. Entre las más deseadas y que se escenificó para evitar que se posicionaran a favor de la enmienda a la totalidad a los Presupuestos está la gestión completa del Ingreso Mínimo Vital, que ya se había comprometido, pero no acababa de consumarse.