Podemos se desmarca de la reforma de Yolanda Díaz

En su balance anual, admite que «no es la reforma laboral que haría de ser mayoría en el Gobierno»

Yolanda Díaz entrando en Moncloa
Yolanda Díaz entrando en Moncloa FOTO: Gonzalo Pérez Mata La Razón

La formación morada hizo ayer balance de los logros alcanzados durante el año y los retos que se marca para el próximo 2022. Podemos se puso ayer como objetivo prioritario acometer, dentro del Gobierno, una reforma fiscal que aumente de forma significativa los impuestos a las grandes fortunas y empresas. Pero también aprovechó para desmarcarse del gobierno y marcar perfil propio al asegurar que «si bien no es la reforma que haría Unidas Podemos de ser mayoría en Gobierno y no acaba de ser todo lo que querrían los agentes sociales», la normativa es un avance.

De este modo, cuando quedan dos años par las para las próximas elecciones generales y apenas unas semanas para las de Castilla y León, que iniciarán un nuevo ciclo político, en Podemos se afanaron ayer por subrayar la influencia de los morados en los principales hitos del gobierno y el papel de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, dejando claro su perfil.

En este sentido, pusieron en valor la determinación «clara y contundente» de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, para «consolidar los derechos laborales» y el trabajo decente, como prueba la subida del salario mínimo y la nueva reforma laboral.

Así lo explicó en rueda de prensa desde Oviedo la portavoz adjunta del grupo confederal en el Congreso, Sofía Castañón, que destacó que en los Presupuestos Generales del año que viene ya se han dado pasos, al introducir el tipo mínimo del 15% en el impuesto de Sociedades a grandes corporaciones, pero especificó que las transiciones «verde y digital» que se van a producir deben conllevar una revisión «a fondo» de la política fiscal.

De esta forma, proclamó que 2022 «debe ser el año de la reforma fiscal justa y progresiva», en el que las «élites» contribuyan «muchísimo más» a sostener el estado de bienestar. Junto a ello, defendió bajar los impuestos a trabajadores, pymes y autónomos. «Nuestro objetivo no puede ser volver a 2019 sino construir un futuro distinto en el que la austeridad, los privilegios de los ricos y los recortes de los servicios públicos pasen para siempre a la historia», defendió.

Cuando está a punto de terminar el año con mayor récords en el precio de la energía, los morados volvieron a reclamar la creación de una empresa pública de energía ante el alza del precio de la luz. Además, exigirán al PSOE que todas las medidas vigentes hasta marzo para abaratar el recibo se extiendan todo el tiempo necesario, no solo las fiscales sino también la minoración de los beneficios caídos del cielo de las eléctricas, gran parte de las cuales fueron posible por la «presión sostenida» de su espacio político.

En materia de empleo, la dirigente de la formación morada que animó a ser «sensible» con las «profundas dificultades de la clase trabajadora», celebró la nueva reforma laboral que, por primera vez, «devuelve derechos a los trabajadores en lugar de arrebatárselos».

No en vano, la formación cierra este curso sin lograr que sus principales leyes hayan sido aprobadas. Así, en el cajón se quedan y tendrán que esperar hasta el próximo año los principales proyectos legislativos del socio morado: la Ley Trans, la Ley de Vivienda, que supondrá una congelación o rebaja de alquileres, y la Ley de Protección Animal. De hecho, esta mismo semana el presidente de Unidas Podemos en el Congreso, Jaume Asens, lanzaba un toque de atención al PSOE al avisar que ahora toca «avanzar en la agenda social, territorial y democrática». No obstante, en su balance anual, el presidente Pedro Sánchez no se refirió en ningún momento, por ejemplo, a la Ley Trans, que impulsa la ministra de Igualdad, Irene Montero, y que es prioritaria para su cartera.

En clave interna, la dirigente morada subrayó ayer que la formación está dando pasos para descentralizar la organización y asentarla en cada territorio como cuestiones «imprescindibles». «Con esa premisa y con ese mandato, Podemos y Unidas Podemos caminamos en el espacio político», apuntó. No en vano, el año que termina será recordado por la salida de Pablo Iglesias de la formación que tras el mal resultado de los morados en la Comunidad de Madrid decidió dar un paso atrás y abandonar la Política. En su lugar, la ministra de Asuntos Sociales, Ione Belarra, tomó las riendas de la formación. También este año fueron sonadas las salidas del partido de pesos fuertes como la secretaria de Estado de Igualdad, Noelia Vera, o el diputado canario, Alberto Rodríguez.