Policías y guardias civiles advierten: “Si Marruecos no colabora en inmigración, ¿por qué tenemos que abrir la frontera?”

Sindicatos y asociaciones lo tildan de “precipitación” y creen que pronto volvera el “efecto llamada”

La reapertura de las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla con Marruecos que tendrá lugar mañana y en la que insisten desde el Ministerio del Interior que se llevará a cabo de manera «gradual, ordenada y con todas las garantías de seguridad” ha sido tildada por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que trabajan sobre el terreno de «precipitada».

La reapertura es fruto la hoja de ruta acordada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el rey de Marruecos, Mohamed IV. Se iniciará a las 00:00, momento en el que, a través de los pasos de El Tarajal –en Ceuta– y de Beni Enzar –en Melilla–, podrán acceder a territorio español los ciudadanos y residentes en la UE y aquellas personas autorizadas a circular en el espacio Schengen. Para ello será imprescindible cumplir los requisitos sanitarios. A partir del 31 de mayo podrán acceder los trabajadores transfronterizos legalmente reconocidos.

Hay comisionados en torno 60-70 policías y 4-5 guardias civiles para vigilar 6,5 kilómetros de frontera en Ceuta y 9,6 kilómetros en Melilla, algo que consideran «insuficiente» y desde los sindicatos policiales y asociaciones de guardias civiles reclaman unos 200 agentes más para cada una de estas ciudades así como incentivar con ayudas que estos emplazamientos sean atractivos como destino.

Según algunos medios marroquíes podrían intentar acceder a la frontera unas 30.000 personas pero, si se cumple con la norma, solo estáría permitido que lo hagan unas 200-300 personas. Sin embargo, sindicatos policiales y asociaciones de guardias civiles advierten de que si no es mañana será «más adelante» y dan por seguro que habrá «efecto llamada». «Han prometido muchas cosas y todo está a medias», apuntan. Desconfían incluso del acuerdo del Gobierno con el país alauí y recuerdan que Marruecos persigue lo que se denomina como «guerra híbrida».

Aduana del Tarajal cerrada, a 7 de mayo de 2022,  en Ceuta (España)
Aduana del Tarajal cerrada, a 7 de mayo de 2022, en Ceuta (España) FOTO: Antonio Sempere Europa Press

“Dos días” reparando el Tarajal

Desde Jucil, Agustin Leal subraya que no se creen nada: «Todo lo que dice o firma el Gobierno es como si lo hiciera en una barra de hielo». Además, destaca que «no es normal» que se abra ahora la frontera terrestre, con «tanta precipitación» cuando «han tenido dos años para destinar a los agentes necesarios y para instalar la seguridad específica». «Se han puesto a reparar el Tarajal hace dos días». Y es que se han arreglado 10-15 metros de una valla de 9 kilómetros por lo que se tardaría unos 10 meses en acondicionarla al completo. «Que no digan que no hay dinero cuando para los Mossos sí que hay» –en referencia a la entrega, por parte del Gobierno, de una partida presupuestaria de 1.009 millones de euros para ejecutar la financiación pendiente–

Jucil advierte de que «no son suficientes» agentes y que se habló incluso de contratar vigilantes privados. Subraya además que tampoco creen en el pacto que hay con Marruecos pues, recuerda, hace unos días llegaron 117 migrantes en patera a Canarias. «No cumplían antes con el Frontex, ni cuando se les dio camiones, ni cuando se les dio radares... siguen los autobuses orquestados por Nador», denuncia.

Personas migrantes en la playa del Tarajal, a 17 de mayo de 2021, en Ceuta, (España). Más de 3.000 ciudadanos marroquíes accedieron entonces irregularmente a Ceuta.
Personas migrantes en la playa del Tarajal, a 17 de mayo de 2021, en Ceuta, (España). Más de 3.000 ciudadanos marroquíes accedieron entonces irregularmente a Ceuta. FOTO: Antonio Sempere Europa Press

“Volverán a hacerlo”

Desde la Asociación Pro Guardias Civiles (Aprogc) reiteran una pregunta: «Si Marruecos no colabora en inmigración con la Guardia Civil, ¿por qué tenemos que colaborar con Marruecos y abrir la frontera?» Dichas fuentes alertan de que los vehículos que vienen de Nador no tienen por qué pasar la ITV, por lo que «pueden venir auténticas bombas, porque los depósitos de combustible no están reparados en condiciones y con esos vehículos entran en Melilla a hacer el comercio atípico y se utilizan para entrada de irregulares». Desde el cierre de fronteras, apuntan, no ha habido ninguna entrada en los CETI , salvo la de los que llegaban por mar o salto de la valla, –sin contar la invasión de hace un año-. Esto les ha permitido constatar, tras dos años cerradas las fronteras, que habían llegado a un estado «anormal y caótico» en Ceuta y Melilla que consistía en que miles de personas entraban por los puestos fronterizos sin ningún tipo de control pero, «no porque no hubiera controles, sino porque les era imposible controlarlo todo». Además, a pesar de vigilar los coches, no contaban con una maquinaria suficiente para ver si había escondido menores no acompañados (menas) o mujeres embarazadas, u hombres escondidos, por ejemplo. «No estamos preparados con esa perspectiva. Al Gobierno le importa un pito la inmigración que entra por Ceuta y Melilla».

Una mujer habla con un guardia civil en Ceuta (España).
Una mujer habla con un guardia civil en Ceuta (España). FOTO: Antonio Sempere Europa Press

Por los puestos fronterizos de Beni Anzar, Farjana –entran personas y vehículos– y solo dos son de peatones –Mariguari y Barrio Chino–. Sin embargo, destacan que «da igual lo que diga el Gobierno porque, los que hace dos años estaban trapicheando con el comercio atípico, que era mercancía que pasaba ilegalmente la frontera fiscal con Marruecos, volverá a hacerlo». Además, advierten: «¿Han puesto algún medio nuevo para evitar la entrada de ilegales escondidos o Menas? «Ninguno». No existen medios de reconocimiento facial para que, uno que entra no le pueda pasar su pasaporte a otros que quieran acceder por lo que, subrayan, “lo más probable es que vuelva a ocurrir”.

Seguridad ciudadana

“¿Qué necesidad tiene Ceuta y Melilla de abrir los puestos fronterizos en esas circunstancias?: ninguna”. Y es que, por ejemplo, ahora, no solo se ha percibido más seguridad ciudadana, sino que la sensación es mayor que la que había hace dos años, porque ahora, con todos los puestos fronterizos abiertos, el 80% de la fuerza estaba realizando trabajos en esos puestos mientras que, en estos dos años, se ha podido cubrir esa seguridad.

Desde el SUP consideran que la forma en la que se quiere abrir " no va a generar un volumen muy grande de trabajo, pero efecto llamado va haber”. “Hay un porcentaje alto de población musulmana de origen de Marruecos en Ceuta que querrá pasar y también un margen amplio de los que se ganan la vida de “forma ilegal” para hacer ciertos contratos, que querrán seguir” con ello. Tanto el Sindicato Unificado de Policía como Jupol -el mayoritario en el consejo- consideran que “debería haber un refuerzo en la plantilla” porque hemos estado unos 600 Policías y ahora estamos unos 476, no solo en frontera sino también en seguridad ciudadana. “El catálogo de puestos de trabajo está obsoleto”, subrayan.

Devoluciones o expulsiones

Guardias civiles recuerdan que las devoluciones “no se están cumpliendo”. Destacan que, cuando interceptan a personas irregulares y las entregan, a la mayor brevedad posible a la Policía Nacional para su devolución -según la ley de extranjería- no se está llevando a cabo. Marruecos no colabora siempre en la recepción de esas personas que se ponían en frontera, por lo que se empezó a abrir expedientes de expulsión. “Ese perjuicio supone que un señor que entra hoy, se le abre expediente de expulsión y puede durar años. De manera que cuando el juez determina que puede ser expulsado, pide una localización y ya no está localizable”, advierten desde Aprogc.
Según destacan desde Jupol, el país vecino está poniendo también problemas para “identificar” cuando antes se hacía en la propia zona internacional. Esperan que con la apertura de fronteras cambie la situación.

La Asociación Pro Guardias Civiles también critica la creación de la plataforma “frontera segura” de la que forman parte asociaciones de guardias civiles y sindicatos policiales y a la que fueron invitados a sumarse, declinándolo al considerar que “solo piden lo mismo que pedían hace 7 años. Hubiéramos querido que se hiciera esa plataforma cuando guardias civiles fueron acusados de la muerte de 15 subsaharianos que intentaban entrar por la frontera del Tarajal, siendo finalmente absueltos. “Hemos defendido siempre la legalidad de las actuaciones de la Guardia civil en Ceuta y Melilla y otras asociaciones pidieron que se investigara a la Fiscalía”.