Iker Casillas confesó vivir una relación “asfixiante”: los motivos por lo que explota Sara Carbonero

El ex portero de la Selección Española justifica su conducta hacia la periodista por un tormentoso pasado en los audios que ha filtrado una supuesta amiga

El ex portero y la periodista habían acordado seguir conviviendo en aparente armonía por el bien de sus hijos. Muchos matrimonios rotos basan su relación en la inercia, el sentido de la responsabilidad o la imagen... Iker y Sara se habían convertido en una marca que denotaba felicidad, equilibrio y concordia. El anuncio de su ruptura ha supuesto un disgusto colectivo. Los cada vez más habituales rumores de separación eran desoídos por un público que idealizaba el paradigma del amor eterno en la pareja que emocionó hace once años a un país entero con un romántico beso que forma parte de nuestra historia.

La pareja había superado una crisis hace dos años, ambos se apoyaron ante la adversidad de los caprichos del destino. En lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, se convencieron. La última etapa de su aparente idílica vida en Oporto fue un suplicio. Solo soportable por no compartir espacios comunes y tener la mínima relación que exigía la imagen familiar para sus hijos. En verano lograron disimular la distancia con la coartada de que el Covid les impedía viajar. La realidad es que Sara estuvo en Corral de Almaguer arropada por los suyos e Iker se refugió en su querido Navalacruz apoyado por sus amigos de siempre. Parecía que tras un verano de reflexión habían encontrado un equilibrio que les permitía respirar y hacer vidas separadas. Habían superado momentos y etapas peores.

Sara no necesita la lástima de alguien a quien dejó de querer y admirar hace mucho. Unos audios que Iker Casillas envía a una íntima amiga han supuesto la gota que colmó el vaso de su desamor. Sara no quiere a su lado a alguien que cuenta que se siente asfixiado en una relación rota. En esas confesiones, Iker justifica algunas de sus poco éticas conductas por varapalos que recibió en el pasado. Dibuja en el autorretrato a una persona atormentada. Sara dijo basta. Aunque aún siguen bajo el mismo techo desde que emitiesen el comunicado que anunciaba que sus caminos se bifurcaban, no hay punto de retorno. Cuanto más se vean, más se enquistará la relación. Si quieren salvar algo de ese cariño y respeto que se tenían han de evitar los reproches y las respuestas sin justificación posible. Sara podía deducir lo que realmente significaba para Iker. Había soportado y perdonado que no la ayudó lo suficiente para superar su enfermedad. La propia periodista le dejó en evidencia cuando agradeció públicamente a su hermana y a su madre su cariño y devota ayuda. Iker casillas me reconoció el pasado verano que no estuvo a la altura de las circunstancias con Sara. También dejó sola y desolada a Sara cuando su queridísimo abuelo materno falleció. Habían llegado a un convenio de respeto mutuo con unas líneas rojas que el ex portero cruzó. Sara Carbonero se queda sin excusas para seguir al lado de alguien que se siente asfixiado a su lado. Iker parece tumbado en el diván de la consulta de un psicólogo y con contundente y sincera parsimonia hace un relato desgarrador de su existencia. Da por finiquitada su relación con Sara Carbonero y cuenta aspectos de su vida que pretende sirvan para justificar cómo lleva su relación. Iker se desahogó con quien no debía. La indiscreción de esa amiga ha enturbiado su imagen, desenmascarado su atormentado pasado que le marca, le persigue y perjudica y le ha alejado de la madre de sus hijos. Queda saber por qué esa persona en la que depositó su confianza le ha traicionado difundiendo lo que en realidad piensa y siente Casillas. Pero la verdad supera la traición de esa mujer y no deja en buen lugar al portero.

La pareja no tiene que simular más que continúan una relación rota hace ya casi dos años. Aunque no han trascendido los detalles de la separación, Iker no pondrá problema alguno a que Sara se quede en el domicilio conyugal con los hijos de la pareja. Se casaron en separación de bienes pero, según cuenta el entorno de Iker, no escatimará en la futura pensión compensatoria. Él podrá disfrutar de la casa de sus sueños en el número 18 de Pintor Rosales. Como él mismo me dijo, bien situada en el centro, frente al Parque del Oeste y cerca de sus amigos que viven en Móstoles, Fuenlabrada, Alcorcón y Carabanchel.