El docudrama de Fidel Albiac, el hombre tras la venganza de Rocío Carrasco

La serie provocará que muchos de los que guardaban silencio hablen ahora. Nadie duda de que su marido Fidel está detrás de la «resurrección»

Fernando BlancoGTRES

Rocío Carrasco, a sus 43 años, ha decidido prender fuego a sus cenizas, las del Ave Fénix en la que se ve reflejada en el documental «Rocío. Contar la verdad para seguir viva», que comenzará a emitir mañana Telecinco. Todo comienza el día que Rocío no murió. De un día, al que se le pone ya fecha, en el que intentó quitarse la vida. Y lanza una atroz acusación. No pudo aguantar el maltrato de su exmarido. Decide entonces hablar para seguir viva. El testimonio de Rocío se percibe creíble en su puesta en escena. Su dura confesión pone los pelos de punta. Habrá que dilucidar entre su verdad, verdades demostrables, medias verdades, mentiras… el testimonio de Rocío, por anhelado, es justo y necesario. Pero lo es también conocer y convencer del origen de ese terror. Nos sorprenderá, a veces enternecerá. Su punto de vista intentará dar respuesta a tantas incógnitas pero hay una que resulta complicada: ignorar a sus dos hijos. Si se siente maltratada por un ogro que le infiere tal terror que le lleva a intentar quitarse la vida, es aún más inexplicable que le entregue a sus hijos. Crea más incógnitas.

Todo parte de una premisa que no es del todo cierta. No han sido veinticinco años de escarnio y silencio. En ese tiempo Rocío ha hablado activa y pasivamente. Han existido presiones, advertencias, vetos. Se han producido llamadas a altas instancias e incluso pedido las cabezas de periodistas incómodos. La consecuencia de las esperadas confesiones de Rocío ya han arrancado. Un ejército de familiares, amigos y enemigos responderán en un, ya imparable, espectáculo mediático que, paradójicamente es el que ha sumido a Rocío en el pozo del que quiere salir. Hay secretos de familia que pueden aparecer y volver a mostrar a Rocío las cenizas de las que dice haber resucitado. Acción, reacción. Todos los protagonistas de esta historia querrán dar su punto de vista. Aflorarán detalles nunca contados. Rocío Carrasco remontó su vuelo con nuevas alas, alas de rocío, pero algo me dice que sus renovadas alas volverán a enfangarse con el barro de los suyos. Sus tíos Amador y José Antonio ya han contestado con dureza y sin demostrar piedad. Su hermana Gloria Camila y José Ortega Cano se muestran, de momento, incrédulos e indiferentes. Pero es la respuesta de su hija Rocío Flores la que puede ser más dolorosa. El capítulo más sórdido de sus vidas. Lo no contado verá la luz y no habrá ganadores.

Rocío Carrasco y Fidel Albiac
Rocío Carrasco y Fidel Albiac

Rocío Carrasco abre la puerta para que otros que por miedo o precaución permanecían en silencio, hablen ahora. Uno de los que más saben es Pablo González, «Carvo», reportero y conocido rostro televisivo. Él es el autor de las primeras imágenes de Rocío Carrasco y Fidel Albiac y de Antonio David Flores y Olga Moreno. Le unió a Rocío Carrasco y a Antonio David una relación de confidencia y confianza. Ambos se convirtieron en informadores de Pablo. Le ofrecían noticias a cambio de mantenerles informados de los movimientos del contrario. Pablo es conocedor de muchos secretos que ahora podrán ver la luz. Opina: «No me decanto, no hay ni buenos ni malos. Los dos son buenos guerreros y no bajan las armas a pesar de hacer daño a los hijos». Pablo me contó hace años que el verano en que el matrimonio saltó por los aires, comenzó con una anécdota con Antonio David como protagonista. Existía el rumor de que el exguardia civil tenía una amiga entrañable en Chipiona. Una madrugada, el coche que conducía quedó atrapado en la arena de la playa. Tuvo que ser remolcado y los testigos que ayudaron a deshacer el entuerto contaron que iba acompañado de una bella fémina que, curiosamente, después fue camarera en uno de los negocios de copas de Antonio David. El episodio llegó a oídos de Rocío Carrasco. Según «Carvo», el matrimonio ya agonizaba y le dio a Rocío la excusa que necesitaba. Aquel verano, Rocío se desmelenó. Fue fotografiada y relacionada con «Curro el del chiringuito», José Parra, «Chiqui» y por fin con Fidel Albiac. Fidel era novio de Rocío Mestre, amiga de Rocío desde que eran niñas. Los padres de Rocío eran amigos de Rocío Jurado. Cuando se conoció la noticia, Rocío Jurado llamó a su amiga para disculpar la afrenta. La madre de Rocío Mestre, lejos de estar enfadada, contestó a Rocío Jurado: «Nada de disculpas, muchas gracias por quitarnos a Fidel de nuestras vidas, vaya regalo…» Rocío Mestre dibujó en una entrevista un perfil manipulador de Fidel.

De sumisa a simpática

Recordaba también Pablo varios hechos que ahora cobran actualidad. Hace años Rocío Carrasco prefirió ir a Portugal para hacer una exclusiva con su fotógrafo de cabecera y dejó a sus hijos con una niñera que fue identificada por la policía en un control rutinario y al no poder acreditar su relación con los pequeños, fue detenida y los menores fueron custodiados hasta su llegada a Madrid. Pablo recordaba que Pedro Carrasco dudaba tanto de Fidel Abiac que decidió contratar los servicios de un detective. También recuerda la primera querella interpuesta por Fidel Albiac contra María Patiño. Pablo declaraba como testigo en el pleito. A su llegada al juzgado Fidel le dijo con sorna «Carvo, hay que traer los deberes hechos». Rocío Carrasco acompañaba a Fidel. Recuerda Pablo que se mostraba sumisa, esquiva y tímida. Sin embargo en los pasillos, cuando no estaba Fidel, volvió a alumbrar la simpatía y jovialidad que conocían. María Patiño fue exonerada. Fue la primera de decenas de demandas y querellas intimidatorias. Cuando se anunció la reaparición de Rocío Carrasco, Pablo dudaba de a quien se refería como responsable de su terror. En todo caso hay más de un monstruo. Recuerdo que Pablo me reveló algo que le contó Antonio David. Su hijo reconoció a Fidel en una imagen de televisión y reaccionó con una actitud de ira contra la pantalla. «Carvo» recordaba otra anécdota. Coincidió en un bar de Sevilla con José Ortega Cano. El torero le desveló que en uno de sus últimos ingresos de Rocío Jurado, Fidel Albiac le preguntaba de manera insistente que si había dispuesto y dejado arreglado el testamento. Ortega Cano contó a Pablo que invitó a salir a Fidel y le agarró del cuello: «Que sea la última vez que molestas a Rocío en el estado que está» le espetó el diestro, según reveló al reportero. Pablo González tiene mucho que contar pero hay muchos más. Aún no ha comenzado la primera batalla y las bombas han asolado los platós de televisión y las redacciones de revistas.