Así eran David Beriain y Roberto Fraile, los periodistas españoles asesinados en Burkina Faso

Con una prolífica carrera y muy experimentados en conflictos, el mundo del periodismo ha perdido a dos grandes reporteros

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El periodista navarro David Beriain, asesinado en Burkina Faso junto al cámara vasco Roberto Fraile, era muy experimentado en la cobertura de situaciones de conflicto y había trabajado en numerosos países a lo largo de su amplia trayectoria periodística.

En el momento de su asesinato en Burkina Faso, ambos estaban realizando un documental sobre los esfuerzos de las autoridades del país africano para proteger los parques naturales frente a la caza furtiva y las comunidades que habitan en ellos.

Los dos formaban parte de un grupo de unas 40 personas con las que se perdió el contacto hacia las 15:30 horas del lunes en un parque natural situado en la frontera entre Burkina Faso y Benín, una “zona peligrosa por ser campo de operaciones de terroristas, cazadores furtivos y bandidos”, ha subrayado la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, que ha lamentado la “triste noticia”.

David Beriain, el reportero que honraba a las historias

David Beriain Amatriain nació en 1977 en Artajona y se licenció en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra en 1999. Estaba casado con la productora venezolana Rosaura Romero.

David Beriáin FOTO: Jose Carlos Cordovilla AP

Todo el que alguna vez ha soñado con ser corresponsal de guerra, al mirarse en el espejo, ha visto la cara de David Beriain Amitriain. El reportero navarro, nacido en Artajano en 1977, es todo un ejemplo de compromiso y profesionalidad con el periodismo más complejo, con el que traspasa fronteras, con el que realmente cambia la vida de los protagonistas o al menos, logra transmitir empatía y explicar una realidad compleja a miles de kilómetros.

Entrevistaba a lo mejor y a lo peor del planeta. «Debemos ponernos en la piel de otras personas, incluso de aquellas con las que no queremos tener nada que ver», explicaba. En 2008, el mundo puso a Beriain en el mapa con sus increíbles reportajes y documentales desde la selva colombiana sobre los guerrilleros de las FARC, pero él ya se había curtido en Afganistán, Darfur o Cachemira.

Humilde y agradecido, era de esas personas que sabían dar consejos a colegas y futuros periodistas. Al contrario de otros corresponsales de «la tribu», él no menospreciaba el periodismo local. «Si las historias son grandes, tú tienes que honrar esa grandeza con medios, con tu labor, con pasión… con lo que sea; con lo que tengas. Todo nuestro trabajo solo sigue un principio, y es que nuestra mediocridad no se interponga en la grandeza de la historia; que sepamos hacerle justicia».

Como corresponsal de guerra y habitual de lugares inhóspitos, Beriain tiene hemeroteca reflexionando sobre la eterna pregunta de compañeros, por la posibilidad tan real de morir elaborando un trabajo periodístico. Ejerciendo su profesión. En varias ocasiones ha recordado que él no era “una víctima”, que él ha elegido su trabajo. En otras, como a la revista de la Universidad de Navarra, donde estudió, reconocía que había tenido mucha suerte en la vida.

«Mis padres, mi familia y mi mujer me han querido de la manera más hermosa que se puede querer a alguien: libre. Aunque eso suponga en su caso que un día pueda haber una llamada que les diga ’'No va a volver’'. Eso es un acto de generosidad del que yo no sé si sería capaz».

Hace unos años, con motivo del accidente sufrido en Fukushima, estuvo grabando allí y luego acudió al programa “Espejo Público”, donde fue entrevistado por Susanna Griso. Preguntado por su trabajo en este tipo de situaciones complicadas, aseguraba ya entonces: “Todo el mundo tiene más miedo que información”.

Era un periodista “imparable”, que “sabía lo que quería y lo hizo”. Así lo ha descrito en declaraciones a Efe el decano del Colegio de Periodistas de Navarra, Miguel Ángel Barón, quien, tras lamentar su muerte, ha comentado que “seguro que David contaba con que esto podía ocurrir y la pena es que ha ocurrido”.

Según recuerda Barón, se curtió como periodista “en un periódico pequeñito del interior de Argentina. Su primer reportaje fue en un manicomio en el que había denuncias de que se estaba violando a las internas y una vez publicado, decía que su vida cambió y decidió que eso es lo que quería hacer el resto de su vida: ayudar a los que sufren”.

Roberto Fraile, un cámara local con aspiraciones globales

Roberto Fraile era un cámara muy conocido y querido en la televisión local de Salamanca La 8. De 47 años y nacido en Barakaldo, se crío en Valladolid. Fraile llevaba 21 años en Televisión Castilla y León, cadena que abandonó recientemente para unirse a la productora de David Beriain. El cámara estaba curtido no sólo en la actualidad local, también en la internacional. De hecho, ya resultó herido por una granada en Alepo, en plena guerra Siria en 2012. Kosovo, Irak, Libia o Congo, son otros de los conflictos bélicos que Fraile cubrió y dejó retratados. Tal era su pasión por el periodismo internacional, que en muchas ocasiones aprovechaba sus vacaciones para poder cubrirlos. El cámara deja dos hijos en Salamanca.

Roberto Fraile, nacido en Barakaldo FOTO: J.M.GARCÍA EFE

Se había trasladado al país africano hace escasas semanas, después de haber regresado a la capital salmantina antes de la pandemia. Fraile, nació en Euskadi hace 47 años pero llevaba más de 25 en Salamanca trabajando como cámara de televisión, y en los últimos años se trasladaba, con frecuencia, a rodar documentales a países como Colombia, Brasil y ahora Burkina Faso, junto a David Beriain.