Tropas irregulares, terrorismo y migrantes lanzados como arma: las tácticas de la guerra híbrida

Las noticias falsas y el ciberespionaje pueden ser tan letales para debilitar al enemigo como los tanques en el pasado

Soldados polacos en la frontera con Bielorrusia desplegados para frenar la llegada de migrantes enviados por Bielorrusia
Soldados polacos en la frontera con Bielorrusia desplegados para frenar la llegada de migrantes enviados por Bielorrusia FOTO: IREK DOROZANSKI HANDOUT EFE

Las guerras convencionales están en desuso, incluso cuando se llevan a cabo en territorios alejados del eje occidental, como hemos podido ver con la retirada de Estados Unidos en Afganistán. Eso no significa que los conflictos armados estén desapareciendo. En absoluto. Simplemente que el formato tradicional en el que dos ejércitos oficiales se enfrentaban a cañonazos -o con misiles- está cambiando hacia un modelo menos aparatoso y más discreto, pero con el mismo objetivo de desestabilizar y asfixiar al enemigo para obtener una ventaja de tipo económico, diplomático o militar. Internet, los medios de comunicación y un gasoducto pueden ser tan efectivos como los tanques y los buques de guerra lo fueron en el pasado. Es lo que los expertos llaman guerra híbrida, un enfrentamiento que trasciende el espacio físico y donde los contendientes usan como armas tropas no regulares, métodos terroristas, ataques cibernéticos, financiación de partidos radicales, difusión de noticias falsas y el envío de migrantes como instrumento para desestabilizar al contrario, tal y como estamos viendo estos días en la frontera de Bielorrusia con Polonia.

El término fue formulado hace años por Frank Hoffman (2007) la referirse a ella como al despliegue de “diferentes modos de guerra, incluidas capacidades convencionales, tácticas y formaciones irregulares, actos terroristas que incluyen violencia y coerción indiscriminada, así como desorden criminal”. Para algunos expertos militares no es sino la actualización de la vieja guerra de guerrillas desplegada por tantos países a lo largo de los dos últimos siglos. La guerra híbrida, sin embargo, supone un avance en la teoría militar al incorporar nuevas actores y estrategias como la propaganda y la provocación. Este tipo de enfrentamiento está protagonizado muchas veces por actores no estatales. El ejemplo más claro es el del Estado Islámico y su campaña de terror global con la decapitación en Siria y de periodistas y activistas occidentales basada en la grabación de vídeos difundidos en las redes sociales.

A continuación repasamos las cinco estrategias más habituales que definen una guerra híbrida.

Tropas no regulares y operaciones especiales

En 2014, miles de soldados tapados con pasamontañas comenzaron a tomar y patrullas los puntos estratégicos de la península de Crimea en una operación especial que asombró a Occidente. No formaban parte de un ejército reconocido ni reconocible, pero desde Washington se apuntó inmediatamente a Rusia y en particular al Servicio de Inteligencia Militar Ruso (GRU), una agencia conocida en la era soviética por sus métodos agresivos y su opacidad en comparación con el KGB. El envío de soldados no identificados se repitió posteriormente en el este de Ucrania, donde Rusia reclutó y formó militarmente a residente locales para enfrentar al Ejército de ucraniano. A veces también se utilizan mercenarios y fuerzas “delegadas”, como sucedió en Crimea. Las fuerzas paramilitares cuentan a menudo con abundante armamento y una logística muy superior a lo que es frecuente entre milicianos o guerrilleros.

El envió de tropas regulares a las fronteras de países rivales es una táctica cada vez más habitual. Rusia ha desplegado más de 100.000 tropas cerca de la linde con Ucrania en un ejercicio que Washington denuncia como una provocación si bien Moscú ha negado que tenga la intención de iniciar una invasión de su vecino.

Se cita a menudo como germen de las nuevas guerras híbridas el conflicto entre Israel y Hezbolá en 2006 en el que la milicia terrorista se enfrentó con las avanzadas tropas israelíes empleando una combinación de misiles, milicianos, fuerzas con adiestramiento especial, empleo táctico y operacional de fuego de cohetes, junto con vehículos aéreos no tripulados y misiles antibuque. La táctica resultó para Hezbulá un acierto.

Operaciones especiales

El 17 de julio de 2014 un misil tierra-aire BUK impactó en un avión avión comercial de la compañía Malaysian Airlines con destino a Amsterdam en pleno vuelo el que murieron 298. El Boeing 777 sobrevolaba la zona de conflicto armado con los separatistas rusos en el este de Ucrania. Holanda acusó a Rusia la muerte de sus ciudadanos, pero Moscú siempre negó cualquier implicación en el derribo y culpó en cambio al Gobierno ucraniano. Más recientemente China usa otro tipo de operaciones especiales para intimidar al contrario. Es el caso del envío de aviones de combate sobre la zona de seguridad aérea de Taiwán, una práctica cada vez más habitual que pone en peligro la seguridad aérea y que introduce un elemento de tensión para desestabilizar y provocar reacciones del enemigo. Rusia también ha realizado numerosas incursiones aéreas en la región del Báltico. A su vez, Moscú denuncia como operaciones de acoso los vuelos de la OTAN en territorios de influencia rusa como Ucrania y los Bálticos. También acusa a EEUU de orquestar campañas de propaganda para mostrar a Rusia como el enemigo. Otros ejemplos de operaciones especiales tienen que ver con actividades en la sombra acompañadas de mensajes antioccidentales, como el envío de espías en embajadas de países rivales.

Escombros en el lugar en el que cayó el vuelo 17 de Malaysia Airlines, que mató a 298 personas
Escombros en el lugar en el que cayó el vuelo 17 de Malaysia Airlines, que mató a 298 personas FOTO: Agencia AP Ap

El gas como arma

La instrumentalización del suministro del gas es uno de los ases que Vladimir Putin y su homólogo Alexander Lukashenko, presidente de Bielorrusia, han usado de forma más o menos velada. El mandatario bielorruso amenazó la semana pasada con cerrar el grifo del gas que pasa por su país con destino a Alemania. Jake Sullivan, el asesor de Seguridad Nacional del presidente de Estados Unidos, asegura que “Rusia tiene la costumbre de usar de la energía como herramienta de coerción, como arma política”. Yuriy Vitrenko, director de la compañía energética estatal ucraniana Naftogaz, ha dicho que Rusia trata de chantajear a Europa para que certifique su gasoducto Nord Stream 2 manteniendo un bajo suministro de combustible. El gasoducto, al que Washington se opone porque elude a Ucrania, está terminado pero necesita la aprobación de Alemania para empezar a suministrar gas ruso a Europa por el Mar Báltico. Precisamente esta semana Alemania ha suspendido temporalmente el proceso de certificación de la infraestructura NordStream 2 que pretende llevar el gas ruso directamente a Alemania a través del mar Báltico, sin pasar por Polonia y Ucrania.

Rusia y Ucrania anuncian un acuerdo para reanudar el suministro de gas a Europa
Rusia y Ucrania anuncian un acuerdo para reanudar el suministro de gas a Europa

Ataques cibernéticos

Los ciberataques se han convertido en un arma recurrente para desestabilizar la economía del rival. Así se vio claramente con el ataque informático al gigante cárnico brasileño JBS, cuya filial estadounidense fue extorsionada con una acción presuntamente ejecutada desde Rusia y que obligó a suspender parte de su producción en Australia y Norteamérica. En mayo, la administración de Joe Biden declaró el estado de emergencia tras un ciberataque a la mayor red de oleoducto del país perpetrado por piratas informáticos que robaron más de 100 GB de información del Oleoducto Colonial, que transporta más de 2,5 millones de barriles por día, el 45% del suministro de diésel, gasolina y combustible que consumen los aviones de la costa este de EEUU. La ciberguerra forma parte de la conocida como doctrina Gerasimov, desarrollada por el General Valery V. Gerasimov, a doctrina desarrollada por el General Valery V. Gerasimov, que sostiene que “el papel de los medios no militares para lograr objetivos políticos y estratégicos ha crecido y, en muchos casos, han superado el poder de la fuerza de las armas en efectividad”.

Este método no solo tiene motivaciones económicas sino que a veces emplea argumentos políticos o religiosos con el objetivo de infundir miedo. En 2016, las agencias de inteligencia de EEUU acusaron a Rusia de interferir en las elecciones presidenciales para que Donald Trump ganara las elecciones ante Hillary Clinton. La desinformación con fábricas de trolls para difundir mensajes antioccidentales en las redes sociales es otro elemento habitual en el plan de operaciones de las guerras híbridas. A principios de 2015, un grupo conectado con el gobierno ruso penetró en el Bundestag alemán, robó archivos confidenciales y se los dio a WikiLeaks, que los publicó. Fuentes oficiales rusas admiten que sólo este año gastaron 1200 millones de euros en campañas de medios en el extranjero.

Migrantes esperan en la frontera de Polonia con Bielorrusia
Migrantes esperan en la frontera de Polonia con Bielorrusia FOTO: MAXIM GUCHEK/BELTA HANDOUT EFE

Envío de refugiados a las fronteras

El uso de seres humanos como escudo en las guerras ha sido una práctica habitual de los Ejércitos profesionales en muchas guerras. El siguiente paso fue el envío de migrantes a las fronteras del país rival simulando una invasión de personas no armadas e inocentes que buscan por lo general huir de la situación de pobreza y peligro de sus naciones de origen. Esta estrategia fue la que utilizó el Gobierno de Marruecos el pasado mes de marzo con España al enviar de forma irregular a más de 12.000 personas a la ciudad de Ceuta. Bielorrusia ha perfeccionado este método con el desplazamiento de miles de migrantes desde Oriente Medio hacia las fronteras con Polonia como mecanismo de presión a la UE por las sanciones impuestas al régimen bielorruso.