Feijóo busca la renovación en el PP de Navarra con un perfil que una el centro derecha

Javier García sería el candidato de consenso visto con buen ojos por Génova. El partido busca vías para frenar la reedición de un gobierno Frankenstein en la comunidad foral

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo.
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. FOTO: Emilio Naranjo EFE

Cuando Alberto Ñúñez Feijóo llegó a la presidencia del PP encomendó a sus vicesecretarios la misión de preparar la estrategia que les permitiera volver a ser la principal fuerza política de cara a las próximas elecciones municipales y autonómicos. Aún quedan por celebrarse algunos congresos del partido en busca del «candidato con más posibilidades de ganar». Sin embargo, en clave vasca y navarra, ganar se traduce en sumar, unir y ofrecer una alternativa sólida.

En Navarra se da por seguro que habrá renovación de liderazgo en el PP. La actual presidenta, Ana Beltrán, destacó por su lealtad a Pablo Casado tras la crisis del partido y en el cónclave de Sevilla entró en la Ejecutiva Nacional. Este gesto apunta a que podría dejar su liderazgo en el próximo congreso de los populares, aún sin fecha.

Entre las opciones de relevo cobra fuerza la del parlamentario foral Javier García, que actualmente forma parte de la coalición Navarra Suma en el Parlamento foral y que, además, ha sido el hombre elegido por Feijóo para formar parte de la Junta Directiva Nacional. También representó a Navarra en la mesa del cónclave de Sevilla.

El joven navarro sería una candidatura de unidad y consenso y Génova lo vería con buenos ojos y también la afiliación de los populares navarros. Durante su etapa política ha destacado por su contacto con el ámbito social en Navarra y mantiene buena relación con UPN, y su líder Javier Esparza, que sigue siendo quien manda en dicho partido regionalista, y actual socio de los populares por lo que, en el caso de existir una continuidad en el pacto entre ambos, no sería un obstáculo. García ha dado la batalla en el Parlamento en materias importantes a nivel educativo y actualmente es el portavoz de transporte e infraestructuras dentro de la coalición navarra.

Javier García, parlamentario de Navarra Suma por el PP
Javier García, parlamentario de Navarra Suma por el PP FOTO: Muñiz Muñiz

El PP de Feijóo busca fórmulas para ganar peso en Navarra e intentará girar la coalición de manera que las siglas del PP tomen más protagonismo.

Según algunas fuentes populares estudian también el posible encaje de incorporar en sus filas a los diputados nacionales expulsados de UPN, Sergio Sayas y Carlos García Adanero que ayer presentaron su plataforma cívica para «canalizar el descontento de la gente» y «juntos poder hacer algo importante en el futuro para que en las próximas legislaturas cambien los gobiernos». Los populares no descartan explorar esa vía, una opción que de facto chocaría con un nuevo acuerdo con Esparza, por la mala relación que mantiene ahora con ambos diputados. De hecho, Esparza avisa: «El PP es un partido nacional y UPN tomará las decisiones sobre sus futuros pactos con su dirección, encabezada por Núñez Feijóo» y «duda mucho» de que el presidente de los populares quisiera integrar, bajo sus siglas, a quienes considera como «personas que han engañado a su partido y a todos los navarros» por votar en contra de la reforma laboral después de que el líder del UPN pactara el voto favorable con el Gobierno de Sánchez.

Sergio Sayas, exdiputado de UPN, quien presentó ayer una plataforma cívica en Navarra
Sergio Sayas, exdiputado de UPN, quien presentó ayer una plataforma cívica en Navarra FOTO: Alberto R. Roldán La Razón

La única certeza es que el centro derecha en Navarra está roto. Por ello, Feijóo apuesta por la renovación en el partido en la Comunidad Foral con un perfil de unidad. Porque, de no reflotar ese espacio, supondría reeditar el Gobierno de María Chivite, una especie de Frankenstein a la navarra.

En el País Vasco, la opción más probable es que Carlos Iturgaiz repita. Descartada la opción de la vuelta de Alfonso Alonso que ha manifestado que no tienen intención de regresar a la política, aunque sí se dejó ver apoyando a Feijóo y participó como compromisario en el cónclave de Sevilla-. Las tres organizaciones provinciales (Álava, Vizcaya y Guipúzcoa) no cuestionan el liderazgo de Iturgaiz, de momento. “No hay otro candidato posible”, destacan. De hecho, el propio Iñaki Oyarzabal anunciaba que con “total seguridad” sería el actual líder de los populares vascos quien encabezaría la única lista para presidir el partido. Cabe recordar que, tras la salida forzosa de Alonso, Iturgaiz llegó ya con un pacto cerrado con Ciudadanos impuesto entonces desde la dirección del partido de Casado, una suma que no logró los objetivos esperados y que, tras la moción de censura fallida de Murcia hizo que, de los dos diputados naranjas, uno acabara en las filas del PP.

El PP vasco con Iturgaiz ha apostado por «luchar contra el nacionalismo obligatorio», no le ha impuesto cordón sanitario a Vox y tampoco acepta lecciones de los que pactan con Bildu. «Entre los de Ortega Lara y los de David Pla tengo claro con quién me quedo», destaca Iturgaiz cuando se le pregunta por ello.

Los populares tienen que lograr sumar ante un PNV que, tanto en Navarra como en País Vasco busca reforzar su espacio y mira ya a los votantes de EH Bildu como posibles votos para su formación. Y es que, tanto en el Congreso como en los Parlamentos vasco y navarro, los socialistas van ya de la mano de los nacionalistas y abertzales y, a ellos, les deben leyes, presupuestos e incluso gobiernos. También municipios, como Irun, Eibar e Iruña de Oca se han convertido en «experimento» de pactos delas izquierdas, sin PNV, donde PSE y Bildu, desalojaron al PNV, como ocurrió en Irún o al PP en Iruña de Oca.

Han pasado veintiún años desde el momento histórico de entendimiento en el que Jaime Mayor Oreja (PP) y Nicolás Redondo (PSE) concurrieron unidos en una misma candidatura de coalición. “Significó un esfuerzo, una obligación”, confesaría el que fuera líder de los populares vascos. Entonces, los abertzales se concentraron en el llamado “voto útil” al PNV ante el temor a que la coalición constitucionalista pudiera ganar. Sin embargo, ese modelo parece poco probable que se pudiera reeditar ahora.