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Tamara Falcó: “Para los cuernos soy muy cuadriculada”

La marquesa de Griñón dice «no» a Íñigo Onieva, según dejó claro en su primera reaparición pública tras su mediática y polémica ruptura con el empresario

¿Recuerdan cuando Sandro Giacobbe cantaba en su famosa canción «El jardín prohibido» —toda una oda a la infidelidad— aquello de «no lo volveré a hacer más, no lo volveré a hacer más»? Algo parecido debió decirle Íñigo Onieva a Tamara Falcó después de que saliera a la luz su deslealtad en el festival Burning Man de Nevada, en Estados Unidos, y por el que la relación se habría terminado definitivamente.

Hace tan solo tres semanas que el joven empresario disfrutaba de un fin de semana de diversión al otro lado del charco en brazos de otra mujer que no era la marquesa de Griñón, algo que quedó retratado gracias a la tecnología. Tan solo unas horas más tarde de anunciar su compromiso, salieron a la luz las imágenes con clara intención de impedir la que prometía ser la boda del año. Las pruebas eran claras: ropa, un collar que le regaló la hija de Isabel Preysler y, por supuesto, los metadatos del vídeo que no engañan ni al más hábil de los «hackers», aunque Onieva se empeñase en negarlo todo tras su primera aparición pública junto a Tamara. Con cierto desdén, la barbilla en alto y agarrando la mano de la que por entonces era su prometida, Íñigo comparecía el pasado viernes ante los medios para asegurar que se iban a casar «le pese a quien le pese»; aunque la cara de su antes futura mujer ya presagiaba lo contrario.

Tamara Falcó e Íñigo Onieva en su última aparición juntos
Tamara Falcó e Íñigo Onieva en su última aparición juntos FOTO: GAA GTRES

Dos días después del feliz anuncio de su boda, prevista para el 17 de junio de 2023 en el palacio El Rincón, Tamara Falcó borraba la fotografía con la que confirmaba los rumores de compromiso a golpe de beso de película y un espectacular anillo de diamantes, valorado en casi 15.000 euros. Tras esto, abandonaba el hogar que compartía con el empresario y ponía rumbo a casa de Isabel Preysler, donde se refugiaba hasta ayer, acompañada también de su hermana Ana Boyer, que el lunes ponía rumbo a Madrid para arroparla en estos difíciles momentos. También Íñigo abandonó el domingo el piso de alquiler que ambos comparten en el centro de la capital y se encuentra en la casa familiar de La Moraleja, donde aseguran, no deja de lamentarse de tal escándalo. Con el objetivo de recuperar a la «mujer de su vida» decidió hacer público un comunicado en el que reconocía su infidelidad. Pero para su desgracia, parece que la chef habría hecho caso a los consejos de su madre, ya que le habría pedido que se olvidase de él; incluso cuentan que Dios le habría hecho señas para que no perdonase ni una falta de respeto más, lo que resulta sorprendente teniendo en cuenta que la Biblia promueve el perdón «hasta setenta veces siete» (Mateo 18:21-22). Pero ni siete, ni setenta veces siete, a Tamara —que hasta ahora hacía oídos sordos a los continuos rumores de infidelidad— le ha bastado con un vídeo y, cansada de esconder la cabeza por un amor maltrecho, ha cogido fuerzas para pedir a su expareja que recoja sus cosas y abandone su casa, y ha reaparecido ante los medios para demostrar que, aunque abatida, nada ni nadie puede pararla.

«Estoy en estado de shock»

Aunque suene paradójico, dado el drama, lo hizo en el Teatro Real de Madrid donde Kronos Homes, la promotora inmobiliaria de su nueva vivienda, celebró anoche su 8º Aniversario; allí presentó «El sentido de la arquitectura», una película protagonizada por los prestigiosos arquitectos Ricardo Bofill, Rafael de La-Hoz, Eduardo Souto de Moura y el estudio RCR Arquitectes. Con Eugenia Silva como maestra de ceremonias. Y aunque en un primer momento aconsejaron a Tamara que no acudiese a dicho evento, finalmente la marquesa tuvo la última palabra y vestida con un traje negro y camisa blanca se plantó frente a los medios que la vitoreaban y aplaudían; «el traje de la venganza», decían algunos en clara referencia al vestido que lució Lady Di la misma noche en que el entonces príncipe Carlos confesó públicamente su romance con Camilla Parker-Bowles.

Tamara Falcó posa en el "photocall" de Kronos Homes
Tamara Falcó posa en el "photocall" de Kronos Homes FOTO: José Oliva Europa Press

«Ha sido todo muy reciente, estoy en estado de shock pero reconozco que estoy contenta de que haya salido ahora. Si estas noticias hubieran salido estando casada o con familia, hubiera sido terrible», confesaba emocionada tras recibir el apoyo de la Prensa. Aseguraba, además, que ve «imposible» retomar su relación ya que «el Íñigo con el que yo me he prometido no tiene nada que ver con ese Íñigo, no le reconozco». Más rotunda y empoderada que nunca, Falcó ya habla del amor en pasado, «estaba enamorada», y desveló que nunca pensó que «estuviera abusando de mi confianza». «Para los cuernos soy muy cuadriculada, pero eso unido a la mentira... el viernes por la noche empezó a decir que lo que contaban sobre él podía ser verdad y le dije: que sepas que me da igual si han sido seis o una, como esto sea verdad, aquí se acaba todo». Dicho y hecho. Brava, Tamara.