Macarena Olona, el azote de los “ofendiditos” y los “tontos útiles”

Del “indigno Marlaska” a “Pedro, el sepulturero” o el “coletas rata”, nadie se libra de su afilado verbo

El pasado miércoles, la presidenta del Congreso Meritxell Batet, reprendía a la diputada de Vox Macarena Olona y le exigía que se dirigiese a los miembros de la Cámara Baja “con el debido respeto y decoro”. ¿El motivo? Su rifirrafe con la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, a cuenta de la sentencia del Supremo, que condenaba al podemita Alberto Rodríguez. “¿Va a sacar de esta Cámara al diputado delincuente de Podemos, pateador de policías o va a obligar a Vox a sacarle a golpe de recursos judiciales?”, preguntaba tajante Olona antes de ser “regañada”.

Una llamada de atención que dejó fría a la parlamentaria de Vox, muy acostumbrada a moverse en el barro político. Adorada por muchos, detestada por muchos también, basta con echar un vistazo a la hemeroteca para darse cuenta de que a Macarena Olona le gusta provocar, cuanto más “ofendiditos”, mejor. Siempre busca el enfrentamiento directo y siente especial predilección por los motes, los apelativos curiosos, los términos peyorativos o las descalificaciones, que tornan en ofensa. Forman parte de su “modus vivendi” y no sería la misma sin su “indigno Marlaska”, su “ministra comunista”, su “Pedro, el sepulturero” o su “coletas rata”. Abstenerse aquellos con la piel muy fina.

Marlaska, “mamporrero y traidor”

Sobra decir que alguno de sus “objetivos” tiembla al verla llegar (entiéndase la ironía). Uno de ellos es, sin duda, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Contra él han ido algunos de sus calificativos más hirientes. Bautizado como “el indigno”, la diputada de Vox le acusó de intentar “acallar voces” y “sobornar” a los miembros de la Guardia Civil, tras el polémico cese del coronel Diego Pérez de los Cobos. De él ha dicho que es una persona “con profundos complejos y traumas”, que salen a luz cuando ejerce su cargo “con soberbia”.

Y ha dicho más. En un debate sobre los Presupuestos Generales del Estado, en diciembre del año pasado, la secretaria general de Vox tachó a Grande-Marlaska de “indecente e inmoral” por permitir que el “sello de ETA” cerrara los Presupuestos. “Mamporrero y traidor. Así rezará su epitafio político”, increpó.

Siguiente en la lista: Pablo Iglesias

El ex líder de Podemos y ex vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, fue durante mucho tiempo la pareja de baile perfecta de Macarena Olona. “Pirómano” era su calificativo más recurrente para dirigirse a él, ya que siempre que podía le recordaba que era un “peligro para la democracia”. Aquella pintada en Asturias de “coletas, ratas” dio mucho juego también. Iglesias se ofendió, por aquello de la piel fina, y Olona tiró de ironía para preguntarle qué le había molestado más, lo de coletas o lo de rata.

El “caso Dina” nos condujo a uno de los momentos más tensos entre ambos. El ataque a la Justicia del entonces líder de Podemos provocó que la diputada de Vox le acusara de ser “un auténtico matón, porque practica el matonismo político”. “Ni ese moño contenido podrá esconder al auténtico coleta, el que aspira a salir en el telediario con chándal bolivariano”, sentenció. Hoy, su sucesora en el Congreso, Yolanda Díaz, no pasa de ser la “ministra comunista”.

Nadie escapa a su afilado verbo

La lista de damnificados es larga y abarca todo el espectro político. En plena prórroga del estado de alarma bautizó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como “Pedro, el sepulturero”: “Se empeñó en desenterrar a un muerto (Franco) y acabó enterrando a miles”. A Pablo Casado le comparó con un “avestruz”, que esconde la cabeza bajo tierra. Y no dudó en llamar “tontos útiles” y “ofendiditos” a los diputados de PP y Ciudadanos por su “paripé” ante los Presupuestos.

Imposible olvidar también la dedicatoria a la ex ministra de Educación Isabel Celáa, a la que llamó “buitre carroñero” en un rifirrafe a cuenta de su modelo educativo “estatalista y laicista”. O las lágrimas de Irene Montero tras un discurso sobre violencia de género, que la parlamentaria de Vox interpretó como “falsas” y propias de una mujer “totalmente desequilibrada”.

Los “ataques” a Macarena Olona

Y si bien es cierto que su forma de dirigirse al adversario político es controvertida, en más de una ocasión es ella la que recibe los ataques. “En cada sesión, Vox es objeto de insultos descarnados que llegan hasta el punto de deshumanizarnos, como en las técnicas del nazismo”, ha llegado a manifestar la propia Macarena Olona.

En el hemiciclo, la secretaria general de Vox ha tenido que escuchar cómo un diputado socialista la tachaba de “retorcida” y “sinvergüenza”; cómo una diputada de ERC la llamaba a gritos “fascista”, a menos de un metro de distancia y ante la pasividad de la presidenta del Congreso... Por no hablar de las amenazas que recibió por parte de un diputado del PP durante la comisión Kitchen, con Gabriel Rufián como testigo.