Televisión

“She-Hulk”: abogada Hulka, abogada soltera

Disney+ estrena la serie de Jennifer Walters, la prima de Bruce Banner y una letrada a la que no le vienen demasiado bien sus nuevos poderes

Tatiana Maslany en "She-Hulk" como Hulka y como Jennifer Walters
Tatiana Maslany en "She-Hulk" como Hulka y como Jennifer Walters FOTO: THE WALT DISNEY CO.

Tuvo que quejarse en una entrevista Pedro Almodóvar, pero el debate hace años que rondaba entre los fans del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM). ¿Por qué los superhéroes apenas tienen arcos románticos? Y si los tienen, ¿por qué el sexo no es tratado con la misma naturalidad que en otras producciones? La respuesta, según Kevin Feige -máximo responsable de Marvel Studios-, se encuentra en el público infantil que llena las salas. ¿Qué ocurre entonces con la llegada de Disney+ como plataforma de «streaming», en teoría más libre y con control parental? El interrogante, en forma de comedia romántica y drama de togas, se deshace a partir de hoy con «She-Hulk: Abogada Hulka».

La nueva serie de la Casa de las Ideas nos traslada hasta Los Angeles, donde Jennifer Walters -prima de Bruce Banner- es una brillante fiscal del Estado que sufre un accidente de tráfico, acabando con ella como la segunda masa verde de la familia. De la mano de una carismática Tatiana Maslany («Orphan Black») y los guiones de Jessica Gao, a la que Feige fichó por su trabajo en «Rick y Morty», los nueve capítulos de la serie bien se pueden entender como una apuesta fresca y diferente en el UCM, disfrutable incluso sin tener apenas contexto del mundo superheroico.

Si bien todo lo que sabíamos de «She-Hulk: Abogada Hulka» distaba de lo positivo, con parte del equipo de efectos especiales de Marvel y sus empresas subsidiarias quejándose de los plazos visto el extraño resultado del CGI, la serie nos inmiscuye rápidamente en la acción. A ritmo de comedia de situación, y con una Maslany excepcional atravesando la cuarta pared a chascarrillos, la serie consigue de un modo extraño sus efectos digitales comiencen a funcionar rápidamente en la propia suspensión de la incredulidad que exige el visionado de cualquier producción superheroica. Más allá del Valle Inquietante, los guiones de Gao no parecen enlatados, dilatados sin razón o exageradamente adulterados por la pulsión familiar de la plataforma, sino que se asoman a una adultez cándida e identificable, consiguiendo que de verdad Walters sea un personaje real, con debilidades y decisiones poco ortodoxas. Y aunque la plataforma solo tenga previsto estrenar un capítulo a la semana, los arcos argumentales se acercan más a las series dignas de atracón o binge watching, planteando no acercarnos al mando al terminar cada capítulo.

A través de dinámicas sagradas de la televisión americana, con una Gao que mira a “Ally McBeal” y “The Good Fight”, pero también a “Brooklyn 99″ o la reciente “The Afterparty”, la nueva serie de Disney+ es la primera de cuantas hemos podido ver en estos dos últimos años que se acerca a lo que pretendía la Casa del Ratón en su plataforma: experimentar dentro del género de superhéroes. Para cuando atravesamos el pequeño Rubicón que supone el quinto capítulo, los poderes de Hulka son lo de menos: lo que importa realmente es la abogada soltera, un poco pringada y firmemente decidida a la que le ha tocado lidiar con superpoderes justo cuando peor le venía.

Mark Ruffalo retoma su papel de Hulk en "She-Hulk: Abogada Hulka" ©Marvel Studios 2022. All Rights Reserved.
Mark Ruffalo retoma su papel de Hulk en "She-Hulk: Abogada Hulka" ©Marvel Studios 2022. All Rights Reserved. FOTO: THE WALT DISNEY CO. Marvel Studios

Una empresa gigante

Cómo ligar siendo una joven abogada verde de más de dos metros era un elemento clave en la tesis que quería desarrollar Gao en su «She Hulk: Abogada Hulka»: «Es una serie con la que es fácil empatizar, porque trata sobre una mujer en la treintena, que es una profesional lidiando con su carrera, con su familia, con sus amigos… y justo ahí, de la nada, le tiran unos superpoderes para los que no está preparada. Si ahora me otorgaran superpoderes que no he pedido, no estaría emocionada, estaría furiosa, enfadada. Diría que no tengo tiempo para ello y que no lo necesito. Os los devuelvo, muchísimas gracias», explica cómica y por videoconferencia la showrunner a LA RAZÓN.

Sin miedo a ningún jardín, tal y como se refleja en una serie que habla de machismo, cultura corporativa tóxica y acoso sin ambages, Gao también respondió acerca de los efectos digitales de la serie, duramente criticados tras el lanzamiento del primer tráiler por su escasa calidad: «Marvel y Disney son empresas enormes, gigantes. Y cada serie que sacan adelante es enorme por sí misma, una cosa inimaginable y muy complicada en la que muchos artistas, durante mucho tiempo, trabajan muy duro. No deberíamos dar nunca por hecho todo lo que ello cuesta e implica. Y más en una serie como esta, que es completamente nueva en el sentido de requerir todo el tiempo, en todos los episodios, a un personaje central generado por ordenador. No se ha hecho nunca antes, o por lo menos a esta escala, así que la tarea con la que estábamos lidiando era casi imposible», explica con vehemencia.

La firme decisión de Gao, que responde consciente del buque que lleva su firma, se apoya también en el perfecto maridaje entre sus guiones y la interpretación de Maslany, quizá el mejor fichaje de Marvel desde el Doctor Strange de Benedict Cumberbatch: «Ya habíamos escrito todos los guiones cuando se eligió a Tatiana (Maslany), y siempre es raro escribir tanto sin saber quién será la persona para la que estás escribiendo, pero cuando llegó transformó el personaje. Lo hizo mucho más humano. Hizo que, delante de nuestros ojos, pudiéramos ver a la verdadera Jenn Walters como una persona. Tatiana (Maslany) tiene un don, y es que es capaz de insuflar humanidad a los personajes que interpreta», se despide.