Política

Del Congreso de Granada a la hegemonía en Andalucía

Juanma Moreno ha afianzado su liderazgo con una mayoría absoluta y el objetivo, un año después, es teñir de azul el mapa en las municipales

Juanma Moreno, Isabel Díaz Ayuso y Alberto Nuñez Feijóo, durante el 16 Congreso Autonómico del PP andaluz. EFE/Miguel Ángel Molina
Juanma Moreno, Isabel Díaz Ayuso y Alberto Nuñez Feijóo, durante el 16 Congreso Autonómico del PP andaluz. EFE/Miguel Ángel Molinamiguel angel molinaAgencia EFE

La relatividad de la concepción del tiempo conlleva que en el plazo de un año se pueda empezar a hablar de la forja de una era política. Del 19 al 21 de noviembre de 2021 se celebró en Granada el Congreso del PP de Andalucía que puso las bases de la mayoría absoluta de Juanma Moreno. Un ejercicio después, la formación en Andalucía marca la pauta en muchos ámbitos de la política nacional –como el debate sobre la bajada de impuestos– y sigue un rumbo propio en aspectos como la lucha contra el cambio climático, diferenciándose de otras comunidades y otras corrientes del partido como las de Madrid. Un año después, el objetivo pasa por trasladar la marea azul que siguió al Congreso a los ayuntamientos. La situación difiere tanto que ahora el PP gobierna la Junta en solitario, Cs ha desaparecido de facto, la oposición sigue sin pulso y –probablemente la mayor diferencia– el auge de Vox ha sido aplacado por la vía de los hechos. Hace un ejercicio la formación de Abascal condicionaba unas cuentas que finalmente no pudieron ser aprobadas y esta misma semana el Gobierno del PP lleva al Parlamento los Presupuestos de 2023, que saldrán sin sorpresas y con mayoría absoluta.

El presidente del PP-A y presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. Álex Cámara / Europa Press
El presidente del PP-A y presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. Álex Cámara / Europa PressÁlex CámaraEuropa Press

Parece que hace más tiempo pero solo un año atrás en el tiempo la inflación y la sequía ya aparecían como los imponderables, más allá de Vox, de las cuentas andaluzas, entonces con Juan Bravo, ahora gurú económico de Feijóo, al frente de Hacienda. Entonces, arrancaba el juicio contra la supuesta cómplice de Epstein en sus abusos sexuales; Fernando Alonso volvió al podio y acabó tercero en Qatar, donde ahora se celebra el Mundial de fútbol; Ada Colau apoyaba a Yolanda Díaz en su plataforma política para superar a Podemos; crecía la preocupación por el estado de salud de Isabel II; Zapatero y Monedero se convertían en los observadores internacionales de Maduro; seguían vivos los rescoldos de la muerte de Maradona; había elecciones en Chile; un botellazo a Payet provocó la suspensión del Lyon-Marsella; el Manchester United despidió a Solskjaer; el Madrid ganó 1-4 al Granada; y murió el filósofo Antonio Escohotado.

En Andalucía, las protestas del metal se trasladaron de Cádiz a Sevilla y la Junta comenzó a administrar la tercera dosis de la vacuna del coronavirus a sanitarios y a mayores de 60 años. El PSOE-A seguía esnortado, reubicándose con la llegada de Espadas a la secretaría general. En Málaga, Daniel Pérez venció en las primarias. El número dos de la Diputación de Málaga, por su parte, dejó Ciudadanos en una fuga de cargos elevada al infinito un ejercicio después. A aquel Congreso de Granada llegó el Gobierno de PP y Cs con vocación de «encapsulamiento» pero con turbulencias externas, sobre todo por la OPA hostil desde Génova al partido naranja.

El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla (d), saluda al presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Nuñez Feijóo. EFE/Miguel Ángel Molina
El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla (d), saluda al presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Nuñez Feijóo. EFE/Miguel Ángel Molinamiguel angel molinaAgencia EFE

El Congreso arrancó para afianzar al PP-A en la Junta y ahuyentar los ecos de elecciones en Andalucía, que, paradójicamente, llegaban allende Despeñaperros. Juanma Moreno se mantuvo firme en «gobernar los tiempos» y la sucesión de acontecimientos le dio la razón. Unos audios del entonces vicepresidente de la Junta Juan Marín –que fue invitado al cónclave y ahora ha sido fichado por Moreno como presidente del Consejo Económico y Social tras no obtener representación en el Parlamento– en los que apostaba por la prórroga de las cuentas, hechos públicos en plena negociación de los presupuestos, fueron una bomba de relojería para el pacto andaluz. El Congreso fue también una prueba de fuego para apaciguar los ánimos entre Génova y la calle San Fernando. El entonces secretario general Teodoro García Egea subió al Mulhacén en bicicleta y fue polémica la coincidencia de Pablo Casado en una misa en la que se recordó a Franco. Díaz Ayuso fue un huracán –la más aplaudida junto a Moreno y el entonces consejero Jesús Aguirre– y recomendó al presidente que «vuele libre» y convocara elecciones cuando él quiera. Moreno llamó a «la unidad» y a «dejar los enredos estériles». Feijóo, aún presidente de la Xunta, subrayó que Moreno es «patrimonio de Andalucía». «Esta tierra puede, quiere y lo vamos a hacer: liderar España», defendió Juanma Moreno. Casado sobre la polémica por la convocatoria electoral sí proclamó: «Juanma, tienes las manos libre. Además me da igual, porque tengo la convicción de que vas a arrasar». Casado acertó pero fue relevado antes de las autonómicas andaluzas. Los populares reivindicaron «la revolución moderada». «El cambio funciona» fue la consigna que se sustanció en las elecciones andaluzas con más del 40% de los votos para los populares en las capitales donde aún gobiernan los socialistas. La actual hoja de ruta para alcanzar el máximo poder en las municipales emana del espíritu de aquel XVI Congreso del PP de Andalucía que marcó un nuevo ciclo en la trayectoria del partido, afianzando las coordenadas establecidas por Juanma Moreno, reelegido por una aplastante mayoría del 98,98%, con más andalucismo desde la moderación y sin olvidar a la Andalucía rural. En definitiva, el cónclave tras el que el PP-A ocupó el espacio político y sociológico que durante décadas ostentó el PSOE en Andalucía.