Margarita Robles: «La Constitución no necesita ninguna reforma; le queda una vida muy larga»

Con motivo del Día de la Constitución, la ministra de Defensa destaca el papel de las Fuerzas Armadas y niega que el independentismo sea una amenaza para la estabilidad

Llega al encuentro con LA RAZÓN presumiendo de Fuerzas Armadas. Acaba de condecorar a los militares que participaron en la evacuación de Afganistán y sigue emocionada con el discurso de Samia, una niña afgana de 17 años que ahora tiene un futuro en España. En vísperas del aniversario de la Constitución, la ministra de Defensa, Margarita Robles, carga contra la «política de la descalificación y la confrontación», pide «diálogo» como en la Transición y pone siempre como ejemplo a los uniformados.

-¿A qué amenazas se enfrenta hoy la Constitución?

-La Constitución ha demostrado durante los últimos 40 años que es un marco de convivencia excepcional. Ha permitido el desarrollo de la libertad y la democracia, y ha hecho que España sea un país grande y con influencia en Europa. Desde luego, nuestra Constitución tiene por delante una vida muy larga, está muy sana y nos da tranquilidad y mucha visión de futuro, porque sabemos que contamos con un marco seguro en el que podemos desarrollar nuestra vida con plenas libertades. Me siento muy orgullosa de nuestra Constitución y de todas las personas que durante la Transición la hicieron posible mediante el diálogo y la reconciliación. Los españoles tenemos que celebrar con mucho orgullo el aniversario de la Constitución y espero que podamos seguir haciéndolo muchísimos años más, porque será la mejor prueba de que España goza de magnífica salud.

-¿Ve necesaria alguna reforma?

-No veo necesaria ninguna reforma. Puede haber cambios, muy puntuales, pero en su conjunto, insisto, nos ha dado un marco de convivencia durante 40 años. Y es un marco que nos sirve a corto, a medio y también a largo plazo, porque recoge los valores que son la esencia de la democracia, y esa esencia no va a cambiar nunca. Es una garantía de paz y estabilidad para España.

-Terminado el procés, ¿cree que el independentismo ya no es una amenaza para la estabilidad y para la Constitución?

-El independentismo nunca ha sido una amenaza. Aquellas personas que se sientan independentistas están en su pleno derecho, pero no representan a la mayoría de Cataluña y saben perfectamente que nuestra Constitución no recoge el derecho a la autodeterminación. No es posible ni en nuestra Constitución ni en el ámbito de la UE. Por tanto, respetemos las posiciones de todo el mundo, pero movámonos donde nos tenemos que mover, donde tenemos las máximas garantías, que es en la Constitución.

-¿Qué papel tienen las Fuerzas Armadas en garantizar la estabilidad territorial de España después del «procés»? ¿Hay alguna lección que aprender?

-Tenemos unas Fuerzas Armadas europeas, modernas y preparadas. Son un ejemplo en la UE y en la OTAN. Realizan un trabajo excepcional, sobre la base de unos grandes valores, que son los valores que representan la esencia de la democracia en España. Me siento muy orgullosa de ser ministra de Defensa. Y muy orgullosa de nuestras Fuerzas Armadas, que no sólo nos dan paz, libertad y seguridad dentro de España, sino que también están desplegadas en los lugares más lejanos del mundo, participando en operaciones tan complicadas como la evacuación de Afganistán. La seguridad y la defensa es algo esencial y fundamental en el mundo entero, no debemos olvidarlo nunca.

Margarita Robles, durante la entrevista
Margarita Robles, durante la entrevista FOTO: Cristina Bejarano La Razón

-Desde este planteamiento, deben molestarle los prejuicios de Podemos y de parte de la izquierda respecto a los militares.

-Nuestras Fuerzas Armadas son la mejor Marca España. Respecto a Podemos, es verdad que hay muchas cuestiones en las que no coincido con ellos, y es normal en un Gobierno de coalición. Pero es justo que diga que nunca ha puesto ningún obstáculo en las decisiones que afectan a las Fuerzas Armadas. Nunca se han opuesto a nada de lo que he llevado al Consejo de Ministros, ni en los programas de inversión ni en ninguna otra cuestión.

-El ruido político hace pensar que la presencia de las Fuerzas Armadas en algunas comunidades no pasa por su mejor momento. Cataluña, País Vasco con el cuartel de Loyola…

-No hay un problema en ninguna comunidad, el problema lo plantean determinados grupos políticos que no representan a la mayoría. Y esto hace que se creen unos prejuicios que no se corresponden con la realidad. Durante la pandemia, por ejemplo, la UME ayudó a construir en la FIRA un recinto para personas sin hogar. En las últimas inundaciones en el campo de Tarragona, los pontoneros del Ejército de Tierra construyeron uno de los puentes para que la gente pudiera circular. La colaboración está ahí, es un hecho. Y le digo más, en fechas muy recientes hubo un desgraciado accidente privado de un miembro de las Fuerzas Armadas que estaba haciendo alpinismo en Cataluña y me llamó el conseller de Interior para ofrecerme su ayuda para todo lo que necesitáramos.

-¿Y el cuartel de Loyola?

-Las Fuerzas Armadas se quedan en San Sebastián, en una ubicación más moderna porque el cuartel de Loyola, centenario, se había quedado muy antiguo. Nuestra apuesta es continuar en San Sebastián, pero en un acuartelamiento que se ajuste a la realidad del siglo XXI.

-¿Hace falta más presencia militar en Ceuta y Melilla?

-Ya hay bastante presencia militar.

-Hemos escuchado a sus autoridades quejarse de falta de atención del Estado en la última crisis migratoria forzada por Rabat.

-Hay que poner en valor la gran labor humanitaria que hizo el Ejército español durante esa crisis en Ceuta. Las fotos de los militares salvando la vida a menores en el mar han dado la vuelta al mundo. Y también digo, con absoluta rotundidad, que la españolidad de Ceuta y Melilla no se discute. Nunca. Ceuta y Melilla son como Zamora, como cualquier otra parte del territorio de España.

-¿Defensa también tiene rotos todos los puentes con el principal partido de la oposición?

-La política de Defensa es una política de Estado. Desde que estoy en este Ministerio nunca he hecho la más mínima crítica a la gestión de otros gobiernos anteriores porque entiendo que Defensa es un Ministerio de Estado. Como también lo son las Fuerzas Armadas, la bandera o el himno: son de todos los españoles y esto nos exige a los políticos tener altura de miras. Lo mismo ocurre con la Política Exterior o de Justicia. Por eso digo que me pareció muy buena noticia el acuerdo sobre la renovación del TC y de otros órganos constitucionales, como el Defensor del Pueblo y el Tribunal de Cuentas, y espero, como jurista y antigua vocal del Consejo General del Poder Judicial, que también se deje de una vez de hacer política con el CGPJ y se ejecute su renovación.

-¿Quién está «haciendo política» con el CGPJ?

-El papel de la oposición es hacer oposición, sin duda. Pero hay límites que no se tienen que saltar. No me gusta la crispación ni la descalificación, puede haber crítica política, que es muy sana, que enriquece, yo aprendo de la crítica porque no todo lo hacemos bien. Pero esta forma de hacer política, sólo vía descalificación y confrontación mediante el insulto, no es aceptable. Tenemos que aprender de todo lo que pasó en la pandemia y tomar ejemplo del comportamiento de la ciudadanía.

-¿El reproche es para todos o solo para la derecha?

-No estoy haciendo ningún reproche. Hacerse mayor tiene inconvenientes, pero también tiene ventajas, y una de ellas es que se aprende que no hay que dar lecciones a nadie. Es evidente que nadie tiene la razón al cien por cien y debemos ser más humildes en la política. Sólo estaba haciendo una consideración con carácter general, porque creo que la política nos exige buscar puntos de encuentro que nos permitan avanzar y construir.

-Para que haya encuentro debe haber voluntad por las dos partes, ¿no? ¿La responsabilidad de la política del insulto hay que repartirla a partes iguales entre Gobierno y oposición?

-Mi consideración es de carácter general porque está constatado que cuando hay diálogo, cuando hay buenas relaciones, se avanza muchísimo más que cuando sólo hay insulto y descalificaciones. Y por supuesto, para que haya diálogo tienen que querer las dos partes.

-Hablaba del bloqueo del CGPJ. ¿Quién tiene la culpa? ¿El PP?

-No entiendo que el PP diga que no se va a proceder a la renovación del CGPJ si no se cambia la ley. ¿Cómo puede decir esto un partido de Estado? No es aceptable porque la Constitución establece un mandato de cinco años que hay que cumplir y porque estamos ya en medio de un proceso. El PP puede decir que no le gusta la Ley actual y que quiere cambiarla en el futuro. Y de esto se puede hablar, por supuesto, pero hay un proceso que se inició hace tres años y medio, estamos a mitad del proceso y ahora no se pueden cambiar las reglas de juego.

-Lo último que plantea el PP es que se renueve con estas reglas, pero formalizando el compromiso de cambiar la ley y que los jueces elijan a los jueces.

-Ayer se cumplieron ocho años desde que este Consejo está en funcionamiento, cuando la Constitución habla de cinco años. Es el PP el que está infringiendo el mandato que nos da la Constitución y el mejor regalo que podríamos hacerle en su aniversario es terminar de una vez con este bloqueo. Es insoportable.

-¿Pero usted apoya que se cambie la ley como plantea el PP?

-Ése es otro tema. Las leyes se pueden modificar, como cualquier texto normativo, pero mientras están vigentes, hay que aplicarlas. Nos guste o no. Y esta obligación nos concierne a todos, también al principal partido de la oposición si se considera un partido de Estado.

-¿Cuánto daña la división del Gobierno a su gestión?

-Como comenté, no he visto ninguna división en materia de Defensa.

-No se puede negar que sí las hay en otras áreas.

-Éste es un Gobierno de coalición y hay posiciones en las que no hay unanimidad, lógicamente, pero todos tenemos que tener claro que hay un solo Gobierno y que quien marca las directrices es el presidente del Gobierno. Exclusivamente. Todos los demás ministros, sin excepción, tenemos que comprometer todo nuestro esfuerzo en la tarea de ayudar a que España funcione cada día mejor, dejando de lado cualquier consideración de tipo personal.

-¿Está pensando en la vicepresidenta y ministra de Trabajo?

-Insisto, la dirección final del Gobierno la marca exclusivamente el presidente del Gobierno.

-¿La ministra de Trabajo usa el Consejo de Ministros para impulsar sus intereses al frente de una alternativa política al PSOE?

-Los españoles están informados y sacarán sus propias conclusiones. La ciudadanía solo le pide al Gobierno que trabaje pensando exclusivamente en el interés general. Y cada uno de los ministros tenemos una única obligación, trabajar pensando en lo mejor para los ciudadanos. Cada uno puede tener sus propias expectativas de futuro, pero cuando está en el Gobierno solo tiene esa obligación de trabajar pensando por y para la ciudadanía.

-¿Cree que la figura del Rey emérito sigue haciendo daño a la imagen del Rey Felipe VI?

-Rotundamente, no. El Rey Felipe VI representa con absoluta dignidad a la Monarquía española, con todos los valores de una Monarquía moderna y europea. Es un hombre comprometido con su tiempo y con la sociedad en la que vive. No comparto algunos comportamientos del Rey emérito, como le ocurre a la mayoría de la sociedad. Pero nadie es responsable de lo que hace su familia. Felipe VI y la institución de la Monarquía, recogida en nuestra Constitución, dan seguridad, solidez y proyección europea a España. Y yo me siento muy tranquila con nuestro Rey.

-¿Es mejor para él que Don Juan Carlos no regrese a España?

-Esa pregunta la tiene que contestar el Rey.

-¿Cómo es posible que el Gobierno no atendiese los avisos que ha contado ahora la ministra de Trabajo que parece que les hizo sobre lo que se nos venía encima con la covid antes del 8-M?

-No tengo ninguna constancia de que con base científica se hiciera ninguna advertencia. El Gobierno estuvo en todo momento atendiendo a lo que dijeron los expertos científicos, cuyas opiniones estaban basadas en un seguimiento constante de la situación. Siempre se ha actuado con la máxima responsabilidad y pensando siempre en los ciudadanos.

-Como ministra, ¿qué quiere para las Fuerzas Armadas?

-Para mí, lo más importante es que España y sus Fuerzas Armadas sean un ejemplo de modernidad, de innovación, de tecnología. Unas Fuerzas Armadas modernas, perfectamente competitivas. Tenemos muchísimo que hacer desde la perspectiva de la innovación, de la tecnología, de la apuesta digital... Tenemos un reto ahora, que es esencial y fundamental: el espacio, en el que estamos trabajando ya.

-El presupuesto de Defensa crecerá un 7,9%. ¿Es suficiente?

-El crecimiento del presupuesto de Defensa es un crecimiento histórico. Me siento muy satisfecha porque no tiene precedentes desde hace muchísimos años y desde que llegamos al Gobierno se ha hecho un esfuerzo importantísimo en materia de programas. Es un presupuesto que nos permite avanzar mucho. Pese a la crisis, el presupuesto sube. Evidentemente, me gustaría tener más dinero, pero creo que el esfuerzo que se ha hecho y el que se está haciendo es un esfuerzo muy, muy importante. Ahí están las fragatas F-110, el 8x8, el submarino S-80...

-Programas que son claves también para la industria.

-Hay que seguir apostando por la industria de Defensa, porque no solamente es modernidad para las Fuerzas Armadas, es creación de puestos de trabajo. Es algo de lo que también nos tenemos que sentir orgullosos: la industria europea nos toma como punto de referencia y ahí estamos, trabajando con Alemania y Francia en el avión de nueva generación. Y cuando países como Alemania o Francia hacen un diseño de la industria de Defensa para el futuro, miran a España.

-La secretaria de Estado dijo que no se podrían adquirir capacidades nuevas hasta 2028...

-La frase hay que entenderla en el contexto de que en los últimos tres años se han invertido más de 12.000 millones para la modernización de las Fuerzas Armadas. Si ponemos solo el final de la frase sin comprender todo el esfuerzo, no se entiende. No se puede olvidar el gran esfuerzo en la inversión de programas como los de los Chinook, los NH-90, los 8x8, los submarinos, las fragatas F-110, los Eurofighter... Y se va a seguir trabajando para sacar adelante aquellos programas imprescindibles.

-Hay quien pide que el coste de esos programas se reparta entre otros ministerios que se benefician de ellos. ¿Sería una solución para aligerar las cuentas?

-Yo creo que ese no es el tema. A mí me preocupa que las Fuerzas Armadas tengan unos vehículos que son adecuados a las necesidades y que se creen puestos de trabajo en sitios como Asturias, Sevilla...

-Los militares siguen viendo insuficiente su aumento de sueldo. ¿Habrá nueva subida?

-Desde 2005 no se habían subido las retribuciones a los militares y, evidentemente, qué más nos gustaría que poder pagar más a todo el mundo. Durante este año se ha hecho un esfuerzo en materia de retribuciones de 208 millones. Soy absolutamente consciente de que hay que subir las retribuciones, por eso hemos hecho un esfuerzo tan grande. Yo hablo con muchísimos militares y nunca he oído a nadie pedirme subir las retribuciones. Al contrario, me han dado lecciones, sintiéndose orgullosos de ayudar, de servir a España y de sus valores. Ni en los momentos más difíciles he oído a nadie hablar de retribuciones. Me gustaría incrementar las retribuciones, pero los ciudadanos han de saber que tienen unas Fuerzas Armadas sacrificadas, generosas y entregadas.

-En cuanto a las misiones. ¿África sigue siendo clave?

-África nos preocupa enormemente. Es el gran continente del futuro en el que hay muchos riesgos, como el terrorismo, pero en el que España tiene un papel muy importante. Tenemos un contingente muy esencial en Mali y España está realizando una labor que pocos países de Europa realizan para la protección de zonas como el Golfo de Guinea, donde queremos tener protagonismo. Y el papel de la Armada en la «Operación Atalanta» contra la piratería es fundamental.

-Dos militares españoles se han estrenado en la misión de entrenamiento de la UE en Mozambique. Con la experiencia de España en estas operaciones, ¿se ampliará el contingente?

-En principio se van a quedar los dos oficiales de enlace. El grueso de nuestro contingente en África está en Mali en este momento. La labor que están haciendo los militares españoles allí es muy importante.

Robles, en un momento de la entrevista con LA RAZÓN
Robles, en un momento de la entrevista con LA RAZÓN FOTO: Cristina Bejarano La Razón

-¿Hay ya fecha para el despliegue de militares, policías y guardias civiles en la misión de Libia?

-En principio no está previsto, está todo un poco a la espera de ver lo que ocurre con la situación en Libia, la evolución... Hay una ventaja: nuestras Fuerzas Armadas están perfectamente preparadas para cualquier misión que se les encomiende en cualquier momento.

-El viernes condecoró a los militares de la evacuación de Afganistán. ¿Hay negociaciones para traer a más afganos?

-Nunca se puede decir lo que puede pasar, pero en principio, no. Pero si la comunidad internacional en su conjunto está trabajando sobre ello, España contribuiría. No hay nada previsto, nada en marcha, pero si se planteara, lo haríamos, España participaría, siempre con la máxima prudencia y discreción.

-Entonces, ¿qué más puede hacer la comunidad internacional?

-No nos podemos poner de perfil sobre lo que le pueda pasar a la mujer en Afganistán. España tiene un vínculo muy importante con Afganistán, que son 102 hombres y mujeres que fallecieron defendiendo que los hombres y mujeres de Afganistán pudieran encontrar una vida con derechos plenos. El mejor homenaje que podemos hacer a esos fallecidos es seguir presionando a la comunidad internacional para que sea muy exigente con el Gobierno talibán en lo que se refiere al respeto a los derechos de las mujeres.

-En cuanto a las tensiones con Rusia por Ucrania, ¿qué debe hacer la OTAN? ¿Y España?

-Lo importante siempre es que España es un aliado serio, fiable y absolutamente comprometido con la OTAN. La mejor manifestación de ello es que la Cumbre de la OTAN se va a celebrar en España y a mí me gustaría que todas las fuerzas políticas se alegrarán de esa celebración. Precisamente porque estamos plenamente vinculados a la OTAN, en las decisiones que tome la Alianza España va a estar siempre la primera defendiéndolas y apoyándolas.

-Es decir, que si plantea una misión o algún tipo de fuerza de disuasión como en el Báltico, España participaría.

-España va a estar siempre donde esté la posición de OTAN.